La imagen de Aitana y la reacción que lo dice todo
Basta con que una figura pública femenina muestre algo más que su cara para que una parte de internet salga del armario. En las últimas horas ha circulado una fotografía de la cantante Aitana en una pose que algunos interpretan como provocadora. Lejos de limitarse a opinar, un número notable de comentaristas ha respondido con un lenguaje que combina lo sensual con lo escatológico. En menos de un día, se han acumulado al menos una decena de intervenciones de este tenor en un mismo espacio digital.
El caso sigue un patrón conocido: la misoginia no necesita permiso cuando el blanco es una muyer joven y expuesta. Las alusiones al cuerpo, las comparaciones con contenido para adultos y la burla directa se suceden sin que nadie ponga el freno. Lo más llamativo no es que existan estos mensajes, sino la naturalidad con la que se emiten. No hay un ápice de debate; solo una retahíla de descalificaciones que se responden entre sí.
La pregunta que flota es si la cultura digital está normalizando un nivel de violencia verbal contra las muyer del espectáculo que en cualquier otro contexto sería rechazada. A la vista de este intercambio, la respuesta parece evidente. Y lo que descoloca: en toda la conversación no hay ni una sola voz que cuestione el tono. Ese es el dato que resume todo.