Frigorífico: los trucos de ahorro energético que realmente funcionan
La factura de la luz aprieta y el frigorífico es el único electrodoméstico que nunca se desconecta. Por eso proliferan los consejos para reducir su consumo: alejarlo de fuentes de calor, no meter comida caliente, llenar los huecos con botellas de agua... Pero ¿cuánto se ahorra realmente? Un repaso a los datos y las trampas del ahorro doméstico.
Los clásicos que funcionan (y los que no tanto)
Empecemos por lo obvio: colocar la nevera lejos del horno, la ventana y otras fuentes de calor reduce el esfuerzo del compresor. Meter alimentos ya fríos, no calientes, también es de cajón. Descongelar en el frigorífico en vez de al aire evita picos de consumo y problemas sanitarios. Pero hay quien lleva estos consejos al extremo: llenar los espacios vacíos con botellas de agua para que «pierda menos frío». El efecto es marginal, porque el frío se escapa por las juntas, no por el aire.
¿Merece la pena cambiar una nevera vieja? Depende
El mantra es que un frigorífico nuevo consume la mitad que uno de hace veinte años. Un usuario midió su vieja nevera de dos décadas y obtuvo 1,2 kWh al día, apenas 36 kWh al mes, menos del 10% de su consumo total. En invierno, porque en verano la cosa sube al aumentar la diferencia térmica. La teoría dice que el consumo es proporcional a esa diferencia. Así que antes de desembolsar 600 euros en un modelo A+++, conviene medir: quizá el ahorro real no justifique el gasto.
La última ironía: el ahorro es tan pequeño que casi no merece el esfuerzo
Un cálculo rápido: si el frigorífico supone entre 5 y 10 euros al mes en la factura, aplicar todos estos trucos puede ahorrar entre 0,50 y 2,5 euros. No es calderilla, pero tampoco la diferencia entre pagar o no la luz. El verdadero agujero está en la calefacción, el aire acondicionado o la vitrocerámica. Como apunta algún analista, a veces conviene más disfrutar la vida que obsesionarse con la bombilla de la nevera –que, por cierto, se apaga al cerrar la puerta, aunque siempre hay quien prefiere comprobarlo con una webcam.
Seguridad alimentaria: no todo vale
No conviene olvidar que la nevera no es solo un electrodoméstico: es un dispositivo de seguridad. Descongelar al aire, aunque ahorre electricidad, puede provocar intoxicaciones. Las bacterias se multiplican a 4°C, así que la descongelación lenta en el frigorífico es la única opción segura. Tampoco conviene subir la temperatura del congelador por encima de -18°C, porque entonces no se congela realmente, solo se enfría.
El cálculo completo de consumo real, comparativa entre modelos y los casos concretos de ahorro se encuentran en el hilo original. Quien quiera meter el medidor a su nevera, que sepa que el esfuerzo puede dar sorpresas.
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