Ceuta arde en varios focos y el primer detenido es un vecino
¿Está Ceuta ante una oleada de incendios coordinados? Los hechos disponibles a la fecha de esta discusión son más incómodos que el relato que corrió por las redes durante la madrugada. En pocos minutos se registraron más de tres fuegos, uno en las naves del Tarajal, donde el incendio obligó a desalojar el campamento y calcinó decenas de chabolas. La coincidencia horaria —los primeros focos se sitúan entre las 00:00 y la 01:00— alimentó la tesis del ataque planificado. El primer detenido, sin embargo, no era un recién llegado: era un trabajador de limpieza, vecino de la ciudad.
Más de tres focos en cuestión de minutos
La secuencia encaja con la idea de una acción simultánea: varios puntos de la ciudad ardiendo casi al mismo tiempo y el fuego entrando en el campamento del Tarajal. El balance de daños más citado habla de 42 chabolas arrasadas y cientos de personas desalojadas. No es un incendio de monte ni un accidente doméstico aislado; son varios fuegos sobre suelo urbano, con viviendas y naves afectadas. Esa acumulación es la que ha disparado todo tipo de hipótesis sobre quién los enciende y, sobre todo, para qué.
El detenido que descuadra la teoría del comando
Aquí es donde el relato se rompe. Según las informaciones publicadas, el primer arrestado por los fuegos es un ceutí, empleado de una empresa de limpieza, señalado por prender fuego a un vehículo con su propio uniforme de trabajo. Es decir: lejos del sospechoso coordinado desde el otro lado de la frontera, lo que aparece es una persona con contrato, nómina y domicilio en la ciudad. Un solo detenido no demuestra nada sobre el resto, pero sí obliga a bajar el tono a quien ya había repartido carnés de culpable antes de que llegaran los bomberos.
Rabat mira hacia dentro y las redes hacia fuera
La guerra de versiones es de manual. Desde cuentas españolas se sostiene que la ultraderecha estaría provocando los fuegos, sin pruebas, con la misma ligereza con la que otras voces atribuyen los incendios a una supuesta ofensiva marroquí. Y la prensa del país vecino, según los extractos que circulan, sostiene justo lo contrario: que son los españoles quienes queman su propia ciudad. Cada bando tiene su culpable y ninguno aporta algo parecido a una investigación. Mientras tanto, el creador de contenido Juan Ruiz documentaba sobre el terreno los focos todavía activos.
La etiqueta llegó antes que el fuego. Si algo demuestra una noche con varios incendios, un campamento calcinado y un detenido con uniforme de limpieza es que el titular se escribe solo. Lo difícil, como siempre, es esperar a que alguien compruebe de qué lado venía la cerilla.