El ático de Ayuso acapara la tele pública mientras el debate público busca otro sitio
Bastaba encender TVE1 en cualquier momento para encontrarse con el mismo plano: el ático de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, convertido en noticia de apertura. La escena, repetida durante días, ha terminado por generar una corriente de opinión hostil hacia la televisión pública: hay quienes piden borrar el canal de sus televisores y propagar el boicot.
No es un fenómeno exclusivo de TVE1. La crítica se extiende a otras cadenas: un repaso a la parrilla reciente sitúa en el entorno del 90% el tiempo que un programa de la Sens habría dedicado al mismo asunto durante seis o siete sábados consecutivos. Para una parte del público, es la prueba de una obsesión que desvía la atención de otros frentes abiertos, desde la saturación judicial de medio partido hasta una situación territorial que algunos describen como crítica.
Dos lecturas del mismo escándalo
Mientras unos ven en el ático un caso menor sobredimensionado, otros sostienen que es una historia real que merece investigación. “Huele a ardilla y a que la han pillado”, admite incluso un crítico de la cobertura mediática, que sin embargo la considera irrelevante en comparación con problemas que estima más graves. La cautela legal obliga a subrayar: se trata de informaciones y presunciones aún no confirmadas judicialmente.
El debate ha ido más lejos. Hay quien reclama directamente el cierre de RTVE y la depuración de sus responsables. Otros recuerdan que el boicot ya lleva tiempo en marcha: “Hace eones que lo hice”, dice un espectador. Lo cierto es que la polémica refleja un malestar creciente con la agenda televisiva, en un país donde la confianza en los medios públicos sigue cayendo sin que nadie encuentre la manera de revertirlo.