La Sexta se vuelve ‘facha’: ¿órdenes de arriba o simple supervivencia?
En cuestión de semanas, La Sexta ha pasado de ser la referencia del relato progre en España a emitir titulares que ruborizarían a Intereconomía. El bandazo no es casual: coincide con la gestación de La Séptima, un nuevo canal de TDT con más de 20 millones de presupuesto y perfil gubernamental. La pregunta es si se trata de un rebaño que cambia de pastor o de una carrera por salvar el pellejo.
El factor La Séptima: competencia en la misma tarta
El detonante más concreto que aparece en el análisis es la inminente llegada de La Séptima. Según ha trascendido, el nuevo canal –heredero del espíritu de la vieja Veo7 pero con vocación política– contará con rostros conocidos de la mañana, emisiones en bucle y una línea editorial afín al gobierno. Con esa cuña, el espacio ideológico de centro-izquierda se satura. La Sexta, para no perder audiencia ni publicidad institucional, estaría virando a posiciones más conservadoras para no pisar el mismo terreno. Es la teoría del «pasto compartido»: si la tarta es fija, mejor repartirse los públicos que competir por el mismo carril.
¿Renovación del PSOE o cambio de sistema?
Otra corriente sostiene que el giro no busca tanto sobrevivir como preparar el terreno a un nuevo PSOE, el «bueno», con nombres como Lobato, Gómez o Page, que sustituiría a un Sánchez quemado por los casos de corrupción (Ábalos, los pisos de la trama, las joyas). En esta lectura, La Sexta estaría abandonando la defensa del sanchismo para abrazar una línea más moderada que allane el camino a esa renovación. Algunos van más allá y hablan de un «cambio de sistema»: la élite económica (IBEX, banca, Blackrock) habría decidido finiquitar al gobierno actual y los medios afines reciben órdenes de alinear sus editoriales. La sincronización es demasiada para ser casual.
El péndulo ideológico y sus costes
El resultado es un paisaje mediático que recuerda a los tiempos de Intereconomía, pero con una izquierda desorientada. Los jóvenes criados en la era Sánchez han desarrollado, según los análisis, un perfil antizquierdista, y la fuga de talento progresista hacia nuevos canales podría acelerarse. Por ahora, La Sexta sigue emitiendo, pero su audiencia se pregunta si la próxima tertulia será de derechas o de centro. La respuesta, como casi siempre, la tendrán los dueños del dinero.
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