Inmigrantes suponen ya el 53% del paro en Alemania: el dato que agita la campaña
Una investigación del diputado de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) René Springer ha puesto sobre la mesa un dato incómodo para el relato oficial: el 53% de los desempleados en el país son inmigrantes. Según el informe, 307.000 extranjeros habrían obtenido la nacionalidad alemana mientras cobraban prestaciones por desempleo, un hecho que Springer califica de "abuso del estado de bienestar". El estudio, difundido por el propio partido, sostiene que la concesión de pasaportes a personas que no pueden mantenerse por sí mismas contradice la legislación alemana.
El dato, sin embargo, no está exento de polémica. Mientras sectores conservadores y de ultraderecha lo presentan como la prueba de una inmigración masiva que colapsa el sistema de protección social, voces críticas denuncian que se trata de un arma política para justificar políticas xenófobas. El debate trasciende lo numérico: pone en cuestión la función del pasaporte alemán como elemento integrador y la sostenibilidad del modelo social germano.
La sombra de las próximas elecciones regionales planea sobre el informe. La CDU, el partido democristiano, se ha mostrado hasta ahora tibia en sus reacciones, mientras la AfD promete "detener la inmigración al estado de bienestar" e iniciar "remigraciones" si llega al poder. Los expertos recuerdan que Alemania necesita inmigración cualificada para mantener su sistema de pensiones, pero el perfil de los desempleados extranjeros sugiere otra realidad.
¿Es el 53% un reflejo de una política de acogida desajustada o una cortina de humo para atacar a los inmigrantes? Los datos están sobre la mesa, pero la interpretación depende del cristal con que se mire.