Adeslas dejará sin atención a un millón de mutualistas el 31 de enero
Un correo de dos párrafos y una fecha subrayada: 31 de enero. Ese es el mensaje que Adeslas hizo llegar este lunes a los mutualistas de Muface para avisarles de que no se presentará al concierto sanitario 2025-2027 y de que, por tanto, dejará de atenderles al acabar el primer mes del año. La compañía alega que las condiciones ofertadas no le permiten prestar el
servicio de calidad que dice venir dando desde 1975. Lo llamativo del calendario: la aseguradora comunicó su salida antes incluso de conocer la segunda licitación que prepara el Gobierno.
Las tres aseguradoras del concierto y una primera puja desierta
El concierto sanitario de Muface venía prestándose con Adeslas, Asisa y DKV como compañías adjudicatarias. La convocatoria anterior, para el periodo 2025-2026, quedó desierta pese a incluir, según la entidad, la mayor subida de la historia en la prima ofertada: un
17,12% para 2025 y 2026. A las tres compañías les pareció insuficiente en términos económicos. DKV se despidió de sus mutualistas por carta incluso antes de que se publicara el informe de Sanidad y de que Muface lanzara su consulta preliminar. Ahora es Adeslas la que se descuelga y deja a Asisa como única pieza del trío original que sigue sin mover ficha.
¿Qué son las consultas preliminares que ha lanzado Muface?
Son un mecanismo previsto en la
Ley de Contratos del Sector Público para que la Administración sondee el mercado antes de licitar, y Muface publicó el miércoles dos: una para mutualistas residentes en España y otra para quienes viven en el extranjero. El plazo es de diez días hábiles, hasta el 4 de diciembre, y en su respuesta las aseguradoras deben detallar las primas fijas que piden por cada grupo de edad y para cada ejercicio del nuevo concierto (2025, 2026 y 2027), además del desglose de costes directos, indirectos y eventuales. La consulta está abierta a todo el sector, no solo a las tres habituales, y Muface subraya que no genera «ninguna obligación ni compromiso de contratar». El periodo estimado es de tres años, aunque la licitación final podría plantear otro distinto según lo que se recabe.
Un millón largo de mutualistas y el mapa por edades
A cierre de octubre, Muface contaba con
1.573.382 mutualistas: 1.143.162 titulares y el resto, beneficiarios. Algo más de un millón había elegido la asistencia sanitaria concertada y casi 504.000 la pública. El detalle por edades del grupo que ahora se queda sin aseguradora explica buena parte del pulso: hay 26.331 menores de cuatro años y 108.816 de entre 5 y 14, pero el grueso se concentra en las franjas altas. Los tramos de 55 a 64, de 65 a 74 y de más de 74 años suman más de medio millón de personas, mientras el grupo de 15 a 44 años se queda en 254.806. Para cualquier compañía, esa pirámide es la clave de la negociación: la prima media que exige un mutualista de 70 años no tiene nada que ver con la de uno de 30.
¿Qué pasaría si el millón largo de asegurados pasa a la sanidad pública?
Es la pregunta que recorre todo el asunto, y la respuesta depende de a quién se le pregunte. Casi 504.000 mutualistas ya están hoy en el sistema público, de modo que el trasvase afectaría sobre todo al millón que había optado por la concertada. Hay quien sostiene que muchos de ellos se pagarán una póliza privada por su cuenta y que el impacto será menor, y quien recuerda que los tramos de mayor edad suelen encontrarse con rechazos o primas prohibitivas cuando contratan por libre. Enfrente pesa el argumento contrario: que un contingente de ese tamaño, y con ese perfil de edad, engrosaría listas de espera que ya vienen saturadas. Un matiz que se repite: hasta ahora la atención en Muface permitía entrar por la mañana, resolverse y volver al puesto de trabajo en un rato.
El informe de Sanidad, la manifestación del 14 de diciembre y el ruido de fondo
El movimiento de Adeslas llega después de conocerse un informe del Ministerio de Sanidad que dirige Mónica García en el que se considera «razonable» acabar con Muface por insostenible y se ve viable que los funcionarios pasen al sistema sanitario público. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) sostiene que la comunicación de la aseguradora «aumentará, aún más si cabe, la incertidumbre de las personas afectadas» y avisa de que «al Gobierno se le acaba el tiempo». El sindicato prepara una gran manifestación en Madrid para el 14 de diciembre, con autobuses fletados desde toda España, para protestar por lo que describe como abandono del Ejecutivo y exigir atención sanitaria de calidad en el mutualismo administrativo.
La prórroga por decreto y quién acaba pagando
Mientras se despeja el futuro del concierto, Muface ha garantizado que los mutualistas recibirán las mismas prestaciones, porque la ley permite prorrogar el servicio hasta nueve meses por razones de interés público. El desenlace provisional, ya con el asunto encallado en los tribunales —hay asociaciones de médicos autónomos impugnando licitaciones—, fue una prórroga por decreto hasta finales de abril y un plazo hasta mediados de enero para que las aseguradoras se presenten a la nueva licitación. La factura la acabará cubriendo el erario: el cálculo que se maneja apunta a unos
1.000 millones adicionales para el concierto, y con ISFAS y MUGEJU en la misma tesitura la cifra podría irse a los 1.300-1.500 millones.
Ahí está el nudo. Adeslas se va, DKV ya se fue, Asisa espera y los mutualistas miran el calendario. Lo que nadie ha explicado aún es cómo se sostiene un modelo en el que el tramo de más edad del padrón concentra la mayor parte del riesgo y, a la vez, es el que cualquier aseguradora privada tiene más fácil dejar fuera.