La factura de 65.000 euros por viajar sin seguro a Tailandia
El atropello de Marc, un barcelonés de 29 años, en una carretera de Tailandia ha abierto un debate incómodo: ¿quién paga cuando la imprudencia se convierte en ruina? El joven viajaba en una moto de alquiler cuando una furgoneta del gobierno tailandés lo embistió. Su familia pide 65.000 euros para la operación y el caso ha puesto sobre la mesa la factura del turismo de bajo coste.
Un accidente evitable y el precio de la improvisación
Según las informaciones publicadas por Telecinco, Marc circulaba sin casco y sin el permiso internacional de conducción necesario. Las imágenes del accidente, difundidas en redes, muestran que no frenó antes del impacto. El resultado: una contusión cerebral y la moto en llamas. Su hermano reconoció que viajó sin «ningún seguro», confiando en que su póliza sanitaria española le cubriría en el extranjero.
La factura hospitalaria ha sido un mazazo: solo el ingreso cuesta unos 3.000 euros diarios. La operación necesaria asciende a 65.000 euros, y el coste total, incluyendo la repatriación, se moverá entre 60.000 y 80.000 euros. La mutua del joven ha cubierto una parte mínima del ingreso inicial, y el consulado español se ha limitado a «lavarse las manos», según fuentes de la familia.
¿Un problema de responsabilidad individual o un fallo sistémico?
El caso ha reabierto una vieja pregunta: hasta dónde debe llegar la asistencia al ciudadano en el exterior. Hay quien sostiene que Marc es responsable de su propia negligencia, ya que un seguro de viaje completo se puede contratar por menos de 150 euros al mes, y que el dinero público no debería destinarse a costear imprudencias. Por el contrario, otra corriente defiende que, una vez ocurrido el siniestro, el consulado debería intermediar ante las autoridades tailandesas y presionar para que el gobierno responsable del accidente asuma los costes.
El argumento de la reciprocidad también ha aparecido: si un tailandés se accidentara en España, no se le pedirían 65.000 euros por su tratamiento. La disparidad de precios sanitarios entre países es un escándalo recurrente, y Tailandia, pese a ser un destino barato, parece aplicar tarifas de hospital privado de primer mundo a los turistas.
Lo que cuesta prevenir: el seguro no es un gasto, es una inversión
Los análisis más pragmáticos recuerdan que un seguro de viaje decente, con cobertura de hospitalización y repatriación, cuesta entre 100 y 200 euros para un viaje de un mes. Las pólizas premium, que cubren hasta 10 millones de euros en gastos médicos, se pueden encontrar por unos 120 euros. Frente a los 65.000 euros actuales, la diferencia es brutal: por el precio de una cena en la playa de Khao San se puede evitar una ruina familiar.
El debate también ha sacado a relucir la estrategia de aprovechar los seguros asociados a las tarjetas de crédito o a los vuelos, una solución que muchos consideran suficiente pero que tiene, según los expertos, numerosas lagunas.
Y ahora, ¿qué?
La familia ha lanzado una campaña de recaudación que ya habría conseguido unos 20.000 euros en las primeras horas, una cifra todavía lejos de los 65.000 necesarios. La presión sobre la aseguradora y sobre la administración española es creciente. Pero el caso no se cerrará con la operación: quedará la pregunta de si la factura es un precio justo o un abuso, y de si el turista irresponsable debe ser rescatado o dejarle que pague su error. La recaudación avanza, pero el debate no se resolverá tan rápido. La próxima vez que alguien piense que ahorrarse 120 euros es buena idea, este accidente le habrá salido caro a la imagen del turista español.