Darse de baja de Ono ya no exige burofax: 25 minutos y un número de referencia
¿Se puede dar de baja de una operadora sin acabar en burofax, sin fax y sin que te sigan cobrando el router durante meses? La respuesta que deja este caso es incómoda para el relato de la odisea: sí, al menos cuando no hay permanencia de por medio y el cliente no se deja seducir por la contraoferta de turno. El protagonista, abonado de la vieja Ono desde los tiempos de Madritel y Auna, pidió la baja tras pasarse a Movistar y la operación se resolvió en una llamada de unos 25 minutos al 963228358, un fijo, no un 902.
El detalle importa. La operadora ya bajo el paraguas de Vodafone, y el cliente venía de una casa con solo fijo e internet. Tres transferencias entre departamentos, ofertas crecientes y un número de referencia como único justificante. Nada de papeleo eterno.
Qué ofertas ponen encima de la mesa para que no te vayas
Las contraofertas llegaron en escalada. Primero, internet de 50 Mb más una línea móvil con 200 minutos y 200 Mb de datos por 39 euros. Después, 300 Mb, móvil con las mismas condiciones y televisión con paquete básico por 68 euros. La tercera repitió el paquete caro con un descuento de 18 euros durante los cuatro primeros meses. Decir que no un par de veces bastó para que dejaran de insistir.
Hay quien recuerda que amagar con irse no siempre funciona: en intentos anteriores le invitaron amablemente a marcharse sin oferta alguna. La retención no es un derecho del cliente, es una lotería según el día y el comercial que te toque.
El router: cuándo te libras de devolverlo y cuándo te clavan 190 euros
La devolución del equipo es el punto donde el proceso se tuerce. En este caso, con más de cinco años de antigüedad en los aparatos, la operadora liberó al cliente de enviarlos. Cuando sí lo exigen, mandan un sobre a casa, se meten los aparatos y se llevan a Correos sin coste para el abonado.
La letra pequeña asoma cuando el paquete se pierde: hay casos en los que el cliente envía el router, la compañía alega que no ha llegado y le repercute 190 euros. Un cargo que conviene vigilar, porque el resguardo del envío es la única prueba.
La factura que llega después de la baja
Ono factura del día 15 al 14, así que una factura posterior a la baja entra dentro de lo previsible. El problema aparece cuando los recibos siguen pasando meses después, incluso tras dar de baja la línea fija, como le ocurrió a otro abonado con su ADSL. La recomendación que se repite: comprobar el banco y no fiarse del «ya está cursada».
Portabilidad no es lo mismo que baja, y la ley no siempre se cumple
El caso más delicado es el de quien hizo portabilidad de la línea de teléfono y descubrió que la operadora antigua seguía cobrándole internet en paralelo. La norma dice que una portabilidad debe arrastrar la baja de todos los servicios asociados; en la práctica, hubo que reclamar a mano. A eso se suma un cargo de 35 euros por los últimos diez días de servicio cuando la tarifa mensual rondaba los 42.
La conclusión que deja el episodio es menos épica de lo que se cuenta: la baja puede ser rápida si no hay permanencia, pero el riesgo se desplaza al recibo y al router. Guardar el número de referencia y la grabación de la llamada no es paranoia. Es contabilidad preventiva.