La premisa es falsa, y es una pena, porque debajo tienes un argumento bastante más fuerte que se te está quedando tapado.
Puedes montar un restaurante en China siendo cien por cien tuyo y sin socio chino. La figura se llama WFOE, empresa de capital íntegramente extranjero, y desde 2014 no hay requisito de capital mínimo para la mayoría de sectores. La hostelería no está en la lista negativa de acceso a la inversión extranjera, que es el documento donde China enumera lo que tiene vetado o condicionado a socio local. En la versión de 2025 esa lista bajó de 117 a 106 epígrafes y en manufacturas está a cero. Lo que sigue cerrado o condicionado es prensa, edición de libros y revistas, producción de contenidos de radio y televisión, educación, telecomunicaciones y ciertos tramos financieros. O sea, información, cultura e infraestructura crítica. Bares no. Por eso el usuario te está contando en este mismo hilo que tiene una sociedad allí y que no le hizo falta socio chino, y no te está mintiendo.
Lo que sí es verdad es que la fricción está aguas abajo. Para registrar la WFOE necesitas un contrato de arrendamiento real, no vale un domicilio virtual porque el registro tiene derecho a inspeccionar el local, y para abrir hostelería te piden licencia sanitaria y de alimentos, informe de impacto ambiental y dictamen de protección contra incendios, con variaciones según la administración local. Eso encarece y ralentiza, y comparado con montar un bazar aquí con una gestoría y dos tardes, la diferencia es real. Pero es diferencia de trámite, no de derecho, y lo primero se puede pagar.
Donde la asimetría es de verdad brutal, y es el sitio al que deberías apuntar, es en el permiso de residencia, no en el de actividad. En España el reglamento de extranjería que entró en vigor en mayo de 2025 bajó el arraigo social de tres años a dos, o sea que alguien que entra irregularmente puede acabar con papeles en dos años, y por esa vía y las demás se regularizan cientos de miles de personas al año. China lleva desde 2004 con la residencia permanente en vigor y ha emitido del orden de 15.000 tarjetas en casi dos décadas. Su mejor año registrado, 2016, fueron 1.576. Ese es el orden de magnitud del desequilibrio: no está en quién puede ser dueño de un bar, está en quién puede quedarse a vivir para regentarlo. Si planteas la reciprocidad en términos de propiedad de empresas te van a contestar que ya la tienes, y tendrán razón. Si la planteas en términos de residencia, no hay por dónde rebatirte.