Manresa se rinde al taco francés de 1 euro y se mira en Marsella
El día de la inauguración, la cola doblaba la esquina. No era el estreno de un restaurante con estrella Michelin, sino de una franquicia de tacos franceses en Manresa, con tacos a 1 euro. El local abrió sus puertas el mismo día en que terminaba el Ramadán, un detalle que pocos pasaron por alto. Para los responsables, fue un acierto comercial; para otros, un síntoma más de cómo está cambiando la ciudad.
¿Qué es exactamente un taco francés? Nada que ver con la cocina mexicana. Se trata de una tortilla de harina de trigo rellena de carne (generalmente de kebab), patatas fritas, queso fundido y salsa, que se prensa en una plancha. El conjunto se envuelve y se sirve caliente. Su origen es francés, concretamente de los suburbios de París, y su éxito se ha disparado en los últimos años gracias a las franquicias que ofrecen comida halal a buen precio.
El negocio que no se anda con rodeos
La apertura en Manresa no es casual. La promoción de lanzamiento a 1 euro por taco es un clásico del sector: se vende a pérdida para generar cola y darse a conocer. Que el día elegido coincidiera con el fin del Ramadán apunta directamente a una clientela concreta. No hace falta ser un experto en marketing para verlo: acababa el ayuno y había hambre acumulada. La estrategia funcionó. Las imágenes de gente esperando en la puerta dieron la vuelta en redes sociales, aunque no todas con buenos ojos.
Aquí se divide el análisis. Hay quien sostiene que se trata de puro oportunismo comercial, incluso de una apuesta inteligente por un nicho de mercado en expansión. Otros ven algo más: la confirmación de que el centro de Manresa ya no es el que era. La ciudad de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se compara ahora con Marsella, y no precisamente por su puerto.
El fantasma de Marsella en el Bages
Manresa y Marsella se escriben casi igual, bromeaba alguien en la red, pero el parecido va más allá de la ortografía. En el debate, varios vecinos describen un casco antiguo irreconocible, con una mayoría de nueva población y un paisaje comercial que se adapta a ella. Las estadísticas de seguridad no aparecen en la discusión, pero flotan en el ambiente cuando se piden datos sobre robos de móviles o agresiones.
No todo es queja. El propio fenómeno de los tacos franceses es una muestra de cómo el comercio se transforma para sobrevivir. Las tiendas de toda la vida cierran, pero abren otras. El capitalismo no tiene nostalgia: va donde hay demanda. Y en Manresa, la demanda ha cambiado de cara. Eso no es bueno ni malo; es una realidad que muchos prefieren no mirar de frente.
Del 1 euro al precio real
La promoción duró poco, como suele pasar. Pasada la novedad, el precio vuelve a la normalidad y la cola se reduce. La pregunta entonces es si quedará clientela suficiente para sostener el negocio a largo plazo. Los defensores de la apertura dicen que sí, porque el público objetivo es numeroso y tiene hábito de consumo. Los escépticos creen que fue una moda pasajera y que el local acabará cerrando como tantos otros.
El tiempo dirá si los tacos franceses se quedan en Manresa o se convierten en un episodio más del ruido de fondo. Mientras tanto, el debate sigue abierto: ¿qué ciudad quiere ser Manresa? El taco no lo responde. Solo señala el camino que ya se está recorriendo.