La difícil travesía para bancarizar criptomonedas en España: abogados, bancos y el fisco
La intención de declarar criptomonedas y meterlas en el circuito bancario choca con una realidad: encontrar un profesional serio es casi tan complejo como la propia regularización. La desconfianza hacia asesores que prometen lo imposible se mezcla con la exigencia de Hacienda, que no perdona un fallo en la trazabilidad.
El talón de Aquiles: acreditar el origen de los fondos
Sin una cadena de documentación que respalde cada compraventa, Hacienda puede tratar el ingreso como ganancia patrimonial no justificada. El artículo 39 de la Ley del IRPF lo deja claro: integración en base general, tipo marginal máximo, intereses de demora, sanción tributaria y, si la cuota supera los 120.000 €, riesgo penal. Quienes compraron bitcoin en 2018 en Coinbase y luego borraron los emails se encuentran en un callejón sin salida, pues los movimientos bancarios por sí solos no bastan.
La oferta de profesionales: pocos y caros
Aparecen nombres como el de una asesoría que, al parecer, goza de buena reputación pero cobra en consecuencia. La sensación general es que el mercado está lleno de «cuñaos offshore» que desconocen conceptos básicos como la prueba de fondos o la sustancia económica. Tras una cita con un despacho especializado, un inversor afirmó haber recibido el proceso completo, pero sin compartir detalles públicos.
Los bancos, más papistas que el fisco
BBVA custodia criptoactivos usando la red de Ripple y cumple con la normativa MiCA, pero su departamento de cumplimiento no facilita las cosas. Exigirán el historial completo desde la compra inicial, y cualquier laguna documental la convertirán en un obstáculo. Para ellos, una transferencia bancaria antigua a un exchange es solo el principio de la trazabilidad, no el fin.
El debate deja una conclusión agridulce: mientras no exista un estándar claro ni figuras profesionales contrastadas, bancarizar criptos seguirá siendo una carrera de obstáculos donde la prudencia documental y el asesoramiento riguroso son la única salida. Pero encontrarlo, hoy por hoy, es casi una lotería.