Ábalos amenaza con desvelarlo todo tras condena: ¿indulto a la vista?
El exministro socialista José Luis Ábalos, condenado a 24 años de prisión por el Tribunal Supremo en el caso de las mascarillas, ha lanzado una amenaza: que «ahora sí que se va a liar». En un vídeo difundido apenas horas después de la sentencia, el que fuera número tres del PSOE sugiere que tiene información comprometedora que podría sacudir al partido. La condena, impuesta por unanimidad, es una de las más duras contra un alto cargo por corrupción durante la pandemia.
La amenaza de Ábalos: ¿último cartucho o mecha encendida?
«Se va a liar» no es una frase improvisada. En el contexto de una condena firme y sin atisbo de indulgencia, el exministro intenta presionar con lo que podría ser un «todo o nada». Según fuentes del hilo, Ábalos habría dado un ultimátum de 72 horas al presidente del Gobierno para dimitir o soltar «toda la mierda que sabe». La amenaza recuerda a la estrategia de otros imputados que, al verse sin salida, optan por la delación. Sin embargo, el margen legal es estrecho: el Tribunal Supremo ya ha cerrado el caso y solo un indulto o un recurso ante instancias europeas podría alterar la condena.
El fantasma del indulto: precedentes y escepticismo
La sombra del indulto sobrevuela el debate. No es la primera vez que un condenado del PSOE especula con un perdón: los antecedentes de Griñán y Chaves, indultados parcialmente tras el caso de los ERE, alimentan la desconfianza. Sin embargo, el delito de corrupción en el contexto de emergencia sanitaria tiene un rechazo social y judicial que dificulta cualquier gesto de gracia. La normativa europea impide indultar delitos de corrupción, y el propio Supremo ha sido explícito en que la sentencia busca restaurar la fe en el sistema.
Aldama, el otro implicado que canta
Mientras Ábalos amenaza, Aldama –otro condenado en la misma causa– ha optado por colaborar. Según las informaciones, Aldama «ha cantado la traviata», revelando nombres y conexiones que implican a terceros, entre ellos Leire y Julito Martínez. A cambio de su cooperación, habría recibido protección y viaja en coche blindado con escoltas. Esta colaboración podría ser la clave que desencadene más imputaciones o, por el contrario, un factor que aisle aún más a Ábalos.
El escenario es incierto. La ciudadanía, escéptica, recuerda que promesas de «liarla» se han quedado en nada en el pasado. La condena ejemplar es un hecho, pero el sistema político tiene resortes para rebajarla. Mientras, el relato oficial insiste en que la justicia ha actuado. Pero quien haya seguido el caso sabe que este no es el final, sino el principio de una nueva fase.