Origen extranjero: un tercio de los menores de 20 años en España
El último número de Panorama Social, editado por Funcas, ha puesto una cifra sobre la mesa que debería encender todas las alarmas: en 2024, el 36% de los menores de 20 años y el 39% de los menores de cinco años en España tienen origen extranjero (nacidos fuera o con al menos un progenitor forastero). No es un pico coyuntural: la tendencia lleva décadas fraguándose y se acelera.
Las cifras del cambio demográfico
Los datos disponibles muestran una transformación profunda. La tasa de fertilidad ronda el 0,77, lejos del reemplazo. En 1998 se registraron 11.686 nacimientos de parejas mixtas; en 2018 fueron 41.751. Y el saldo migratorio no cesa: entre 2021 y 2024 habrían entrado oficialmente 2,07 millones de personas, a las que se sumarían unos 700.000 en situación irregular, según estimaciones que manejan algunos analistas. El resultado es que la población de origen extranjero podría rondar ya el 30% del total, incluyendo nacionalizados.
Un debate que enfrenta dos lecturas
Frente a este escenario, las posiciones se polarizan. Una corriente sostiene que el país está asistiendo a una sustitución poblacional silenciosa, acelerada por la baja natalidad autóctona y la entrada constante de forasteros. En el extremo, algunos describen el proceso como una «oleada turística» orquestada. Otra lectura, más contenida, señala que el fenómeno es el resultado de la necesidad de mano de obra y del envejecimiento, y que la integración de la segunda generación es la clave para que la sociedad no se fracture. Entre medias, no hay consenso ni sobre las cifras exactas ni sobre las soluciones.
La evolución temporal: hitos recientes
- 1998: 11.686 nacimientos de parejas mixtas.
- 2018: los nacimientos mixtos se disparan a 41.751, casi cuatro veces más.
- 2024: Funcas revela que el 39% de los menores de cinco años tiene origen extranjero.
La cuestión de fondo: un país que no se reemplaza
La demografía española lleva décadas en números rojos. Con una tasa de fertilidad de 0,77, similar a la de Ucrania en guerra, la población autóctona no se reproduce. El estado de bienestar, las dificultades económicas y los cambios culturales se citan como causas. Algunos argumentan que sin inmi gración el país se vaciaría; otros sostienen que la inmi gración masiva no es la solución sino un parche que genera nuevos problemas. Lo que está claro es que la fotografía demográfica de España dentro de veinte años será radicalmente distinta a la de hoy.
El debate está lejos de cerrarse. Mientras los datos avanzan, las posturas se endurecen. Lo que nadie discute es que la España de 2040 no se parecerá en nada a la de 1990.