Ninguna de las dos cosas se sostendrá con el envejecimiento y el declive industrial. Ni en calidad ni en cantidad. Y los intentos por revertirlo los pagarán empresas y jóvenes. La riqueza no nos viene dada de nacimiento por ser europeos y occidentales.
El estado del bienestar pudo ser la joya de la segunda mitad del XX pero será la tumba de Europa en el XXI.
En Países Bajos el gobierno ha cambiado la regulación del alquiler privado, y ha conseguido que los jóvenes dependan en gran medida de la vivienda social, que es numerosa pero insuficiente y, según los datos, una parte importante de sus inquilinos son de origen extranjero. La ministra de vivienda ha dicho que todo el mundo debe tener un techo y que los jóvenes nativos pueden vivir con sus padres.
Ejemplos así, a puñados.
El estado del bienestar pudo ser la joya de la segunda mitad del XX pero será la tumba de Europa en el XXI.
En Países Bajos el gobierno ha cambiado la regulación del alquiler privado, y ha conseguido que los jóvenes dependan en gran medida de la vivienda social, que es numerosa pero insuficiente y, según los datos, una parte importante de sus inquilinos son de origen extranjero. La ministra de vivienda ha dicho que todo el mundo debe tener un techo y que los jóvenes nativos pueden vivir con sus padres.
Ejemplos así, a puñados.