Bueno, eso tiene una trampa: el arreglo arregla el momento, no el reparto. Si ella te planta el "lo nuestro es así, sin etiquetas", sales de la cena contento, con la bolsa de la ropa de vuelta, y con el problema metido intacto en el cajón. Es el arreglo más barato que hay: nadie se compromete a nada y encima la cena queda amortizada.
Y con resaca, mal momento para discutir el estatus. Te acuesta y dices que sí a lo que sea.
Dos cosas si se confirma:
Lo que importa no es el encuentro, es que te aclare qué hay de la Navidad y del billete. Sin plan, el asunto no avanza.
Pide turnos de repaso. Si vuelve a lo de siempre, cuéntale cuántas veces va ya. Ese dato no lo puede esquivar con caricias.
Que te proponga ese tipo de relación es lo más probable, sí. Que te sirva para seguir, sin aclarar nada, tiene julio y agosto. Y para septiembre vuelves a la misma de antes. Y si te propone ser amigos con ese matiz, recuérdale que los amigos no se deben una cena.