El 99% de los ejecutivos prevé despidos por la IA: el ascensor social se rompe
Un estudio reciente revela que el 99% de los ejecutivos a nivel global tienen previsto despidos en los próximos dos años como consecuencia de la implantación de la inteligencia artificial. La noticia coincide con un debate creciente: las carreras universitarias que antes garantizaban movilidad social, como Arquitectura o Ingenierías no IT, ya no valen. Y las que ahora brillan, Informática e IT, también tienen los días contados.
De 1940 a 2019: la ventana que se cerró
Algunos análisis sociológicos señalan que el periodo de mayor ascensor social en la historia moderna duró desde 1940 hasta 2019. Durante esos setenta años, un hijo de clase obrera podía cambiar de nivel socioeconómico estudiando una carrera o trabajando duro. Pero esa ventana se ha cerrado. Desde 2020, el sistema vuelve a parecerse al de castas: el patrimonio heredado importa más que el esfuerzo. La educación ya no es garantía de nada.
La IA acelera la precarización de todas las profesiones
El estudio citado, publicado por Computer Hoy, confirma lo que muchos temían: la inteligencia artificial no solo automatizará tareas repetitivas, sino que también afectará a trabajos cualificados. Programadores, analistas e ingenieros informáticos no serán inmunes. El capitalismo, como señalan algunas voces, es capaz de condenar cualquier profesión al salario mínimo si encuentra una oferta excedentaria. Mientras tanto, las castas privilegiadas (notarios, registradores, controladores aéreos) mantienen sus posiciones gracias a protecciones legales o poder de huelga.
La alternativa: montar una pyme en la era de la IA
Frente al pesimismo, hay quienes defienden que este es un momento histórico para emprender. Con pocos empleados y herramientas de IA, una pequeña empresa puede prestar servicios que antes requerían equipos de decenas de personas. Sin embargo, el argumento choca con una realidad: si la sociedad se empobrece, ¿a quién se venderán esos servicios? La demanda agregada se reduce y el consumo se contrae.
Lo que nadie acaba de explicar es por qué, con todos estos datos sobre la mesa, los flujos migratorios hacia la precariedad siguen siendo la tónica general. Quizás el ascensor social no solo se ha roto: tal vez nunca existió para tantos como creíamos.
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