La IA ya ha sustituido a 6.700 trabajadores en España: el aviso a la clase media
El Economista ha puesto cifra al miedo: 6.700 puestos de trabajo ya han sido reemplazados por inteligencia artificial en España. El dato, que ha circulado con velocidad en los círculos económicos, reabre un debate incómodo: la automatización no solo se ceba con el trabajo manual, sino que ahora apunta directamente a profesionales con estudios.
El mito de que la IA solo toca a los no cualificados
Hay quien sostiene que la IA afecta sobre todo a muyer y hombres con formación: perfiles intelectuales con poco componente relacional o social. Los oficios manuales —electricistas, fontaneros, albañiles, camareros— quedarían al margen, al menos por ahora. Pero esa aparente seguridad tiene letra pequeña: el entorno de esos trabajadores también perderá poder adquisitivo cuando quienes les rodean caigan al paro.
El caso de Louis Vuitton sirve de ejemplo: un 40% de su plantilla fue despedida tras implantar un software de organización empresarial. No eran operarios de cadena: eran empleados cualificados. La diferencia entre un robot y un humano, dicen algunos análisis, es que el robot no necesita desplazarse ni calefacción.
La tentación de la renta básica y el choque de clases
Entre los afectados crece la reivindicación de una renta básica universal. No es casualidad que, mientras se anuncia la llegada de la IA, se hable de subir el salario base a 1.800 euros. La pregunta sobre quién paga la factura de la automatización queda abierta, con un dato incómodo: los que despreciaron a los “empollones” ahora ven que sus puestos tampoco son intocables. El futuro no será una tostadora, como algunos creían.