Arabia Saudí apuesta por el hidrógeno verde: 600 toneladas diarias
¿Puede el mayor exportador de petróleo del planeta convertirse a la vez en el líder del hidrógeno verde? Arabia Saudí acaba de terminar la construcción de una megaplanta que, según fuentes del proyecto, empezará a producir el año que viene 600 toneladas de hidrógeno al día, más que varias de las mayores instalaciones actuales juntas. La operación se enmarca en la estrategia saudí por dominar la economía del hidrógeno desde el primer día.
La cifra, sin embargo, esconde un problema enorme: el coste termodinámico. Para obtener hidrógeno por electrólisis hacen falta electrolizadores con platino e iridio, y la eficiencia real (TRE) ronda el 40% como mucho en condiciones ideales. En Arabia, además, no hay agua dulce: hay que desalar y purificar, lo que puede reducir el rendimiento hasta el 15%. Hay quien sostiene que el verdadero negocio no es el hidrógeno, sino el mercado de derechos de emisiones de CO2; producir «verde» para seguir vendiendo petróleo, cambiar cromos para que todo siga igual.
El proyecto también contempla producir 1,2 millones de toneladas de amoniaco al año, un derivado que algunos ven como el futuro del transporte marítimo. Otros recuerdan que el amoniaco tiene sus propias ineficiencias. Y no falta quien, con sorna, compara la iniciativa con otras megapromesas del desierto, como aquella ciudad lineal de espejos gigantes.
El hidrógeno, como todo en la energía, es una cuestión de números. Los saudíes los han puesto sobre la mesa: 600 toneladas al día. Que la termodinámica esté de acuerdo es otra historia.