Europa copa los mundiales: 5 de 6 en 20 años, y no es casualidad
¿Por qué el fútbol europeo domina de forma tan aplastante? Los datos son tozudos: Italia (2006), España (2010, 2022?), Alemania (2014), Francia (2018) y España otra vez suman cinco títulos en seis ediciones. Solo Argentina, en 2022, rompió la racha. Brasil, la gran potencia histórica, lleva dos décadas sin aparecer siquiera en la pelea.
La maquinaria europea: inversión y canteras
Hay quien señala que no es una cuestión de «inteligencia» ni de «raza», sino de sistemas. Europa ha construido la mejor industria futbolística del mundo: ligas potentes, centros de formación, captación global de talento. El dato de Croacia es demoledor: un país de 4 millones de habitantes alcanzó la final de 2018 y repitió podio. Países Bajos, con 15 millones, suma tres finales. Mientras, México (130 millones) no pasa de octavos desde 1986. La inversión en formación y la profundidad de las competiciones marcan la diferencia.
El fútbol como soft power europeo
Se argumenta que el fútbol es una de las mayores herramientas de influencia de Europa. Mientras Estados Unidos intenta exportar béisbol y fútbol americano sin éxito global, la Champions League llena estadios en todo el mundo y las camisetas de clubes europeos se ven desde Bolivia hasta Corea. La Super Bowl apenas es noticia por su espectáculo; la final de la Champions interesa por sí misma.
¿Coyuntura o tendencia?
Algunos ven un dominio estructural: el relevo generacional europeo es constante. Tras la retirada de Messi, las semifinales del próximo mundial podrían ser todas europeas, salvo quizá una selección norteafricana llena de futbolistas formados en Europa. Latinoamérica se queda con la nostalgia de los 70, 80 y 90, cuando competía de tú a tú.
No es una ley biológica, admiten los analistas más prudentes, sino el resultado de décadas de inversión en fútbol de alto nivel. Pero mientras la brecha económica y organizativa no se cierre, la Copa del Mundo seguirá teniendo acento europeo. Brasil sigue esperando su próximo título. La FIFA sueña con mundializar el deporte. Los datos, por ahora, son tozudos.