EEUU admite la pérdida de tres F-15E sobre Kuwait por fuego amigo
El Mando Central de Estados Unidos reconoció que tres cazas F-15E Strike Eagle se perdieron sobre Kuwait a las 23:03 hora del Este del 1 de marzo, durante una operación de apoyo a la denominada Operation Epic Fury. La nota oficial atribuye la pérdida a un incidente de fuego amigo. El dato, seco, admite una lectura incómoda: los aparatos no cayeron en territorio hostil ni bajo fuego enemigo declarado, sino en el espacio aéreo de un aliado.
La cifra circuló antes por otras vías. Un mensaje inicial del asunto hablaba de cuatro aviones derribados y un comentario automatizado daba por hecho que, si hay cuatro pilotos presentados como derribados, uno por imagen, y cada uno volaba en su avión, entonces cayeron cuatro aparatos. El reconocimiento posterior de tres unidades deja esa cuenta en el aire.
Qué se sabe de los F-15E y de su tripulación
El modelo importa para interpretar el número de personas a bordo. Según se afirma en la discusión, los F-15E y los F-15EX son biplaza; el resto de F-15 en servicio serían monoplaza. Los E se emplearían en superioridad aérea y bombardeo de precisión, y los EX en guerra electrónica. Con esa configuración, tres aparatos implicarían hasta seis tripulantes, no tres.
La versión oficial sostiene que los cazas intentaban derribar drones cuando fueron alcanzados por fuego propio. Hay quien recuerda que episodios similares ya se han documentado en otros teatros, con aparatos derribados por error mientras perseguían blancos aéreos de pequeño tamaño. La maniobra de identificar, apuntar y disparar contra un dron en un entorno saturado de señales es exactamente donde el error humano y el fallo de coordinación se cobran piezas.
¿Quién derribó realmente los aviones en Kuwait?
La autoría está disputada. Irán sostiene que fueron sus fuerzas, una tesis que encuentra escaso recorrido entre quienes siguen el asunto: si no se logra derribar aparatos sobre Teherán, resulta difícil sostener que se consigue sobre Kuwait. La explicación que gana peso es la del fuego amigo, admitida por la propia nota militar.
El detalle que más incomoda no es el derribo en sí, sino lo que ocurrió después. Los drones que los cazas trataban de interceptar alcanzaron su objetivo. Tres aparatos de combate perdidos y la amenaza que los motivó cumpliendo su misión.
El golpe al relato de superioridad aérea
La pérdida de tres F-15E en una sola noche abre una grieta en la narrativa de invulnerabilidad. Un F-15 no había sido derribado en combate hasta ahora, según se subraya en la discusión, y el primero en caer lo hace por acción de un aliado. La ironía es difícil de digerir para cualquier estado mayor.
El episodio se suma a una lista de reveses que una parte del análisis enumera sin matices: Afganistán, Vietnam, Irán. La conclusión que extraen es que el ejército estadounidense es un gigante con pies de barro, una potencia en decadencia que no sostiene el relato que vende. Otros matizan que un incidente de fuego amigo no mide la capacidad de una fuerza, sino la saturación de un teatro de operaciones.
El coste asimétrico es el argumento que más se repite. Aparatos de guerra de precio elevado frente a sistemas de coste comparativamente bajo, y un radar valorado en mil millones que habría quedado fuera de servicio, según se afirma en la discusión. La cuenta no cuadra para quien firma los presupuestos.
El frente interno y el desgaste político
El asunto se lee también en clave doméstica. Hay quien sostiene que la administración estadounidense quería una operación rápida, resuelta en un fin de semana, con los mercados abriendo el lunes como si nada hubiera pasado, y que se ha encontrado con un escenario prolongado. La imagen de bolsas negras llegando a aeropuertos del país alimenta ese desgaste.
La tesis que circula con más fuerza es que el apoyo de la base política se está agrietando, y que el coste humano sostenido terminará de romperlo. Es una predicción, no un hecho consumado. Las encuestas no están en la discusión; las percepciones, sí.
Qué puede pasar ahora
El asunto queda abierto. La investigación del fuego amigo sigue su curso, la autoría iraní no está descartada por completo en el plano retórico y el impacto sobre la opinión pública estadounidense está por medir. Lo único firme es la nota del Mando Central y su fecha: 1 de marzo, 23:03 hora del Este.
Si el patrón se repite, la pregunta deja de ser cuántos aviones caen y pasa a ser cuánto tiempo sostiene una potencia el relato de que controla el cielo. Con tres F-15E en el suelo y los drones llegando a destino, la respuesta no invita al optimismo.