Euríbor en 4,134%: la cuota hipotecaria se dispara
El Euríbor a doce meses cerró el 30 de junio de 2023 en el 4,134%, con una subida diaria del 0,76% y una media mensual del 4,007%. Para una hipoteca variable media, esa cifra se traduce en cientos de euros más al mes. El dato confirma que el índice ha superado la barrera psicológica del 4% y que las revisiones anuales de las hipotecas variables van a golpear con fuerza los bolsillos de las familias.
La media de junio se sitúa ya en el 4,007%, lo que supone que todas las hipotecas variables que se revisen con el dato de este mes aplicarán un tipo cercano al 4%. Para un préstamo medio de 150.000 euros a 25 años, la cuota mensual puede pasar de 400 a 900 euros, según los casos que se manejan en el sector. El impacto es especialmente duro para quienes contrataron su hipoteca en los años de tipos bajos o negativos.
¿Por qué sube tanto el Euríbor?
El Euríbor es el tipo de interés al que los bancos se prestan dinero entre sí en el mercado interbancario europeo. Su subida está directamente vinculada a las decisiones del Banco Central Europeo, que ha ido elevando los tipos de interés para combatir la inflación. Cada subida del BCE se traslada con rapidez al Euríbor, que a su vez determina la cuota de las hipotecas variables.
La escalada ha sido vertiginosa. En apenas un año, el índice ha pasado de terreno negativo a superar el 4%, algo que no ocurría desde hace más de una década. Los analistas esperan que el BCE continúe subiendo tipos en los próximos meses, lo que podría llevar el Euríbor aún más arriba. Algunos ya hablan de que el 5% está al alcance si la inflación no cede.
El impacto en las hipotecas variables
Para una hipoteca variable media, cada décima de subida del Euríbor se traduce en varios euros más al mes. Con el índice en el 4%, las revisiones anuales están aplicando subidas que en algunos casos superan los 500 euros mensuales. El caso más extremo es el de quienes contrataron su hipoteca en 2008, cuando los tipos estaban altos, y que ahora ven cómo su cuota se dispara de nuevo tras años de tipos bajos.
La situación es especialmente complicada para las familias que ya han visto cómo su capacidad de ahorro se reducía por la inflación. Ahora, el aumento de la cuota hipotecaria les obliga a recortar otros gastos o a recurrir a ayudas familiares. Algunos optan por amortizar capital para reducir el plazo y pagar menos intereses, una estrategia que solo está al alcance de quienes tienen liquidez.
¿Qué opciones tienen los hipotecados?
Las alternativas son limitadas. La primera es negociar con el banco una novación o una carencia, aunque las entidades no están siendo especialmente flexibles. La segunda es cambiar de hipoteca variable a fija, pero los tipos fijos también han subido y las ofertas actuales no son tan atractivas como las de hace un año. La tercera es amortizar capital, algo que solo pueden permitirse quienes tienen ahorros.
Para muchos, la única salida es apretarse el cinturón y esperar que el Euríbor baje. Pero los expertos advierten de que no habrá bajadas significativas hasta que el BCE no empiece a recortar tipos, algo que no se espera a corto plazo. Mientras tanto, cada revisión de hipoteca será un golpe para las economías domésticas.
El Euríbor seguirá siendo el protagonista de las conversaciones económicas en los próximos meses. Con la inflación aún sin controlar y el BCE decidido a subir tipos, los hipotecados variables tienen pocas razones para el optimismo. La pregunta no es si subirá más, sino cuánto más podrán aguantar las familias antes de que la situación se vuelva insostenible.