Las gasolineras pierden 2,8 millones de clientes en un año: el eléctrico acelera
Los datos de ventas de vehículos eléctricos puros en Europa correspondientes a mayo acaban de conocerse y dibujan un panorama que las petroleras preferirían ignorar. Según las cifras disponibles, se matricularon 268.500 coches 100% eléctricos, un 39% más que en el mismo mes del año anterior. El crecimiento, lejos de moderarse, se acelera. Y su consecuencia directa es un drenaje imparable de clientes para las gasolineras tradicionales: en apenas doce meses, Repsol y compañía han perdido 2.881.000 conductores potenciales que ya no repostan en sus surtidores. No es una tendencia, es un desplome.
La cifra de ventas equivale a más de la mitad del parque automovilístico de un país como Dinamarca. A este ritmo, las estaciones de servicio no tardarán en parecer museos de la era del petróleo. Algunos analistas señalan que el fenómeno no solo se debe al aumento de la oferta de modelos chinos enchufables, sino a la madurez de la infraestructura de recarga y a la creciente conciencia del ahorro a largo plazo. Los escépticos, por su parte, recuerdan que el crecimiento parte de bases bajas y que el mix energético aún lastra la huella real del eléctrico. Pero los números son tozudos: la demanda de gasolina cae y lo hará cada vez más rápido.
El debate, en cualquier caso, ya no es sobre si el motor de combustión tiene los días contados, sino sobre la velocidad a la que los grandes operadores tendrán que reconvertirse o morir. La cuenta atrás para las gasolineras ha empezado.