El vestido azul que truncó el noviazgo de Felipe VI
Un vestido azul decidió el futuro de la Corona española. Hace 25 años, la foto de la modelo noruega Eva Sannum con un atuendo que dejaba poco a la imaginación puso en jaque a la Casa Real. La versión más extendida es que los entonces reyes, Juan Carlos y Sofía, exigieron al heredero romper la relación. Lo demás pertenece a la crónica: la boda con Letizia Ortiz y un cuarto de siglo de comparaciones.
El precio de una imagen pública
Lo que parece un asunto del corazón tiene una lectura económica. La Corona es un activo de marca país, y la elección de consorte cotiza en el exterior como escaparate de España. Hay quien sostiene que una reina nórdica, procedente de una sociedad más transparente, habría dado a la institución una pátina de modernidad que la monarquía española no ha conseguido desde entonces.
En la misma lógica, otra de las novias del entonces príncipe, la estadounidense Gigi Howard, habría servido de puente con Estados Unidos, primer socio comercial. La decisión de optar por una periodista española divorciada, perfil inédito en la historia de la Corona, sigue alimentando la pregunta de cuánto pesó la imagen sobre la biografía.
La campaña de prensa y el eco actual
La ruptura no fue privada. María Teresa Campos, entonces líder de audiencia en Antena 3, convirtió a Eva Sannum en objetivo diario. Aquella campaña dejó huella: cuarto de siglo después, la foto azul reaparece en la red cada vez que se debate la legitimidad de la institución.
El balance pendiente
La comparación entre Sannum y Letizia Ortiz se ha convertido en un clásico del análisis político-económico. La corriente dominante sostiene que España perdió una oportunidad de conectar con las socialdemocracias nórdicas; la defensa de la actual reina recuerda su papel en la modernización de la Corona y en la educación de la princesa Leonor. Ningún análisis cierra del todo si el vestido fue la causa o solo la excusa.
Lo probable es que el debate siga vivo mientras la monarquía busque su sitio en el siglo XXI. Pero una cosa parece segura: aquel vestido azul costó más que cualquier tela fina.