El hilo pregunta por el pelo, la violencia y el hematocrito
Le preguntan si es calvo, si ha matado a alguien en las últimas dos horas y si tanta testosterona lo ha vuelto violento. El forero de
43 responde a todo sin escurrirse. Y mientras contesta, entra un veterano de
58 que lleva seis años pinchándose por su cuenta y trae una analítica con un problema: el hematocrito.
Qué se ha sabido
Julianillo se presenta con
58 años y
seis de TRT autopautada. Viene más a avisar que a animar: dice que está un poco jodido por el hematocrito y que ha tenido que bajar la dosis a unos
80/100 mg de cipionato semanales. El autor del hilo lo lee y contesta que mirará, pero que no se lo vende bien. Le pregunta si se hizo pruebas.
Otto_69 trae otro cuadro. Se puso a hacer dieta estricta, recortó calorías y grasas a saco y acabó con triglicéridos y colesterol bajísimos, poca libido y el ánimo por los suelos. Él le echaba la culpa a la crisis de los 50. Un amigo le habló de los ácidos grasos esenciales, metió yemas de huevo, pipas de calabaza y chía, y dice que la cosa mejoró bastante. Lo cuenta como experiencia propia, no como receta.
El del hilo añade un dato suyo: colesterol a
270. «Eso da para otro hilo», suelta, y aclara que no está gordo y que cuida el peso. Sobre el ejercicio se queda en un
veremos. También aparece el precursor de moda: n_flamel rescata la
pregnenolona de un hilo antiguo y el autor del post pregunta si funcionan y si se los recetarán. Zbigniew responde que el mejor precursor son unas dosis semanales variadas y que «todo lo demás metafísica». Cae además un enlace de alta sin comentario:
el registro de una web.
El cuestionario incómodo: pelo, violencia y canas
Un forero le pregunta directamente si es calvo y si la testosterona alta lo ha vuelto más violento, con cifras de muertos incluidas. Él responde con guasa: no es calvo, tiene entradas y hace tiempo que notó que se le había parado la caída. Cree que sí está relacionado. Niega haber matado a nadie y rechaza que la testosterona vuelva violentos a los hombres. Otro participante matiza que la caída capilar va con la genética, solo si hay predisposición. Después le preguntan si la gente de la calle lo llama joven y él contesta que lo suyo son las canas, no la edad. Felson cierra el intercambio diciéndole que, con testosterona o sin ella, es un cachondo.
Dónde está la bronca
El pinchazo contra el suplemento. Aquilifer ironiza con que meter testosterona exógena para subir la testosterona funciona igual que poner insulina a quien no la produce. Zbigniew despacha los precursores de herbolario con un manotazo.
La soja. Wolvernite sostiene que se come soja por encima de las posibilidades de cada uno y que la meten en las harinas, en los chocolates y hasta en los embutidos. Nadie le sigue con datos.
Las grasas. Unos hablan de recortarlas y otro cuenta que recortarlas de más le dejó sin libido y con la moral por los suelos. No hay acuerdo.
Los efectos secundarios. Aquí entra el hematocrito del veterano y también la tesis de otro participante, que sostiene que quien tiene obesidad aromatiza buena parte de su testosterona a estrógenos. Es lo que dice él, sin analítica que lo respalde en el hilo.
Y el tono. Varios se ríen, hay comparaciones con actores de cine de acción y el asunto se va hacia la guasa. Uno resume el ambiente con un lamento: que nos lo han arrebatado todo, incluso la testosterona.
Qué cambia respecto a antes
Hasta aquí se discutía el umbral. Ahora entra el después: qué pasa cuando llevas años pinchándote. El hematocrito aparece como el primer efecto secundario que alguien pone encima de la mesa con su dosis concreta. Debuta también un forero que no domina el español y se queda trabado con una expresión del hilo, y el propio autor del post empieza a dudar de la vía que le ofrecen. La pregnenolona, la alternativa sin receta, se queda en una pregunta sin respuesta: si funciona y si alguien la receta. El ejercicio, que venía siendo la solución de consenso, sigue en el aire.