Abeja Maya
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La reina emérita Sofía de Grecia y Adolf Hitler, figuras de épocas y contextos radicalmente distintos, comparten sorprendentes similitudes en sus hábitos de vida, incluyendo una dieta vegetariana, la abstención de alcohol y tabaco, y un rechazo a la caza.
Adolf Hitler adoptó una dieta vegetariana estricta en los últimos años de su vida, una práctica que se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente, sentía una profunda afición por los perros, llegando a tener varios ejemplares, con una clara preferencia por los pastores alemanes.
La reina emérita Sofía de Grecia también ha seguido una dieta prácticamente vegetariana durante más de seis décadas. Aunque técnicamente se clasifica como ovolactovegetariana o flexivegetariana por incluir lácteos, huevos y, ocasionalmente, pescado, ha eliminado por completo la carne de su alimentación. Su pasión por los perros es igualmente notable; en su entorno la describen como una de las figuras más "animalistas" de la realeza europea, una devoción que mantiene desde su infancia.
Ambos comparten un fuerte arraigo cultural y familiar alemán. Hitler, nacido en Austria, basó su ideología en el nacionalismo pangermánico. Por su parte, la reina Sofía es nieta de la princesa Victoria Luisa de Prusia y bisnieta del Káiser Guillermo II, lo que hace que el alemán sea su lengua materna familiar y la hable con fluidez en la intimidad.
En cuanto a su estilo de vida, tanto Hitler como la reina Sofía demostraron un marcado desinterés por los grandes lujos personales y los excesos. Las descripciones de las rutinas de Hitler en el búnker o en su palacio alpino hablan de hábitos monótonos y espartanos. De manera similar, la reina Sofía es reconocida en la corte española por su férrea disciplina personal, puntualidad y hábitos de consumo sumamente frugales.
Una coincidencia más, aunque con motivos dispares, es su profunda aversión a la caza y la tauromaquia. La reina Sofía es conocida por su rechazo a las corridas de toros y por desaprobar la afición a la caza del rey Juan Carlos I. Hitler, por su parte, consideraba la caza un asesinato cobarde de animales indefensos.
Además, ambos mostraron interés por lo esotérico y las filosofías orientales, si bien en dimensiones muy diferentes. El entorno nazi de Hitler estuvo vinculado a mitos esotéricos y la búsqueda de reliquias. El interés de la reina Sofía por el misticismo, el ocultismo, los ovnis y las corrientes espirituales de la India es ampliamente conocido, habiendo visitado el país en numerosas ocasiones con fines de estudio personal.
Finalmente, tanto Hitler como la reina Sofía mantuvieron una estricta abstención de alcohol y tabaco. Hitler promovió campañas estatales antitabaco en la Alemania nazi, obsesionado con la salud. Doña Sofía, por su parte, ha sido durante décadas presidenta de honor de instituciones dedicadas a la prevención y ayuda contra la drogadicción.