Rusia condena a dos años al padre de la niña que dibujó contra la guerra
La
justicia rusa condenó en ausencia a dos años de cárcel a Alexéi Moskaliov, de 53 años, por desacreditar a las Fuerzas Armadas en redes sociales. Su hija María, Masha, de 13 años, está internada desde hace un mes en un centro de menores tras haber mostrado en clase un dibujo contra la invasión de Ucrania. El progenitor está en paradero desconocido desde la madrugada del martes, según las autoridades, que sostienen que huyó del arresto domiciliario. La sentencia, dictada por el tribunal de Efrémov, en la región de Tula, es solo la primera de las dos causas que afronta la familia: el 6 de abril se decidirá si se le priva de la patria potestad.
El caso arranca en abril de 2022, cuando el colegio de la menor llamó al Servicio Federal de Seguridad tras ver su dibujo: una mujer con un niño entre misiles y las banderas de Rusia y Ucrania. Aquello derivó en una investigación de los comentarios del padre en la red social Odnoklassniki. La Fiscalía pidió dos años de cárcel y tres de prohibición de internet; el tribunal aplicó una atenuante por tener una hija pequeña y una agravante por criticar la guerra durante lo que el Kremlin llama «operación militar especial».
Qué se sabe del dibujo que originó el caso
El dibujo mostraba a una mujer con un niño entre misiles y las banderas de Rusia y Ucrania. La niña lo exhibió en la clase de bellas artes y el centro activó el protocolo: llamó al Servicio Federal de Seguridad para interrogarla. A partir de ahí, la investigación se amplió a las publicaciones del padre en Odnoklassniki.
Moskaliov fue sometido a arresto domiciliario el 1 de marzo de este año y la niña fue apartada de él e internada en un centro de menores. La madre vive en otra ciudad y es el padre quien tiene su custodia. En el centro solo puede entrar el abogado de la defensa, Vladímir Biliyenko, que se enteró de la ausencia de su cliente por la secretaria de prensa del tribunal.
Qué dicen los que defienden la condena
En la sala había una excepción entre los asistentes. Svetlana Grigórieva, miembro del consejo social de la ciudad, lo resumía así: «El asunto no es la niña, sino el padre, que ha violado la ley con sus agresivas acciones contra las operaciones de guerra y contra el presidente». A la salida del juzgado esperaba un grupo de veteranos de guerra para celebrar la condena.
Hay quien sostiene que la condena no deriva del dibujo, sino de las publicaciones del padre en redes sociales, y que la menor fue internada porque no tenía otro familiar que se hiciera cargo de ella. La ley que castiga la crítica a las Fuerzas Armadas se promulgó poco después del inicio de la invasión.
El otro frente: la patria potestad
El 6 de abril se decide en un juicio aparte si se priva al padre de la patria potestad sobre la menor. La niña sigue aislada en el centro y solo tiene acceso a su abogado. Un canal de Telegram creado por defensores de la familia ha pedido calma: «Les pedimos que no entren en pánico ni pierdan los nervios respecto a Masha. En cualquier caso, seguiremos luchando por ellos».
Decenas de personas asistieron al juicio en apoyo a la familia. Una mujer lo resumía ante las cámaras: «A esta gente no le interesa lo que pase con Masha, no les interesa su futuro».
Otros casos: la activista Natalia Filonova
En Rusia han comenzado a aflorar más casos en los que peligra la unidad familiar por haber sido críticos con la guerra. Es la situación de la activista Natalia Filonova, de 59 años y madre adoptiva de un menor de 15 con discapacidad. El niño fue enviado a un orfanato de la región de Buriatia a inicios de este mes, mientras ella es investigada por supuestamente haber agredido a policías durante unas protestas.
Filonova ganó anteriormente tres juicios en los que estaba acusada de participación ilegal en manifestaciones contra la guerra. También protagonizó otro incidente en el que fue expulsada violentamente de un autobús por arrancar las zetas, el símbolo del ejército invasor, que había pegadas en el vehículo.
Con estos precedentes, la pregunta no es qué pasará con Moskaliov, que ya está en paradero desconocido. La pregunta es qué pasará con Masha el 6 de abril, cuando el tribunal decida si su padre sigue siendo su padre.