Otra cosa asombrosa. Tenemos un país en el que, so pretexto de la salvaguarda de datos confidenciales, hasta el más tacaño ventanillero es funcionario. Unos procedimientos administrativos densos y farragosos supuestamente para dar garantías, y una formidable lentitud en la incoación y trámite de cualquier expediente.
Pues bien, para algo tan delicado y potencialmente carísimo (si vienen hay que darles pagas y sanidad, y son millones), están utilizando al personal no funcionario y casi siempre no español de nuestras pequeñísimas oficinas consulares, y, ojo, a unos representantes consulares que a saber cómo han sido promovidos a esos destinos, que resulta que están firmando per capita tal cantidad de expedientes (que es físicamente imposible que hayan siquiera medio leído) de nacionalización (ahi hay que cotejar documentación antigua y por ello muy falsificable) que solo por eso deberían ser investigados y seguramente separados del servicio en cuanto se compruebe que han firmado como quien se fuma un puro
Y ojo que andaban ahora con meter a 3M de filipinos que ni saben lo que es España. Esto en Europa hay que airearlo porque semejante masa de personas puede acabar con la UE si la dejan moverse libremente