Christina Elizabeth Frances Bevan (Harrow,…
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Christina Elizabeth Frances Bevan, nacida en Harrow en 1897, fue retratada por el ingeniero Mervyn O'Gorman en Lulworth Cove en agosto de 1913 mediante el proceso Autochrome Lumière. Las imágenes capturan la vida eduardiana un año antes del estallido de la Primera Guerra Mundial.
La fotografía en color no nació con el cine ni con las revistas ilustradas. Nació en un taller de Lyon, en manos de dos hermanos que llevaban años experimentando con placas de vidrio y almidón de patata. El resultado fue el Autochrome Lumière, patentado en 1907, un procedimiento que permitía capturar el color real de las cosas sin pintar nada a mano. Durante dos décadas, fue la única forma práctica de hacerlo.
Christina Elizabeth Frances Bevan nació en Harrow en 1897. Era hija de Edwyn Robert Bevan, filósofo y profesor de Estudios Helenísticos en el King's College de Londres, y de Mary Waldegrave, conocida en familia como Daisy, hija del tercer Barón Radstock. Los Bevan vivían en el número 6 de Chelsea Embankment, en Londres.
En agosto de 1913, la familia viajó a la costa de Dorset. Allí, en Lulworth Cove, un ingeniero llamado Mervyn O'Gorman tomó una serie de retratos de Christina con su madre y su hermana Anne. O'Gorman vivía a dos minutos andando de los Bevan, en el 21 de Embankment Gardens. La amistad entre ambas familias fue suficiente para que compartieran aquel verano en la costa.
Las placas de vidrio que salieron de aquel viaje no eran fotografías corrientes. Eran autochromes, y conservaban el color con una fidelidad que hoy sigue sorprendiendo.
El proceso lo patentaron los hermanos Lumière en 1907. Sobre una placa de vidrio se extendía una capa de granos de almidón teñidos de rojo, verde y azul, mezclados con carbón para evitar la dispersión de la luz. Esa mezcla actuaba como filtro de color. Después venía la emulsión fotográfica sensible a la luz. Al revelar, la placa se veía por transparencia.
El resultado tenía un grano suave, casi pictórico. Los colores no eran estridentes, pero eran reales. El proceso exigía exposiciones largas y una manipulación delicada. No servía para capturar movimiento rápido. Servía, en cambio, para retratos y paisajes donde la luz se quedaba quieta.
Durante años, el Autochrome fue el único método comercial viable para fotografiar en color. Las placas se fabricaban en Lyon y se vendían en cajas de cuatro. Cada una costaba lo que un jornal de varios días. No era un capricho de aficionado.
Las fotografías de Lulworth Cove muestran a Christina, su madre y su hermana en la playa. Hay luz suave, ropa clara, gestos relajados. Es la vida eduardiana en su último verano completo. En agosto de 1914, el Reino Unido entró en la Primera Guerra Mundial.
Christina Bevan murió en Aylesbury en 1981, a los 84 años, soltera y sin hijos. Su hermana Anne se casó con Charles Craven Sanders y tuvo dos hijos: Florence, que falleció a los 15 años en 1943, y Robert, nacido en 1931. Las placas de vidrio que O'Gorman tomó aquel verano sobrevivieron. Hoy son documentos de un mundo que estaba a punto de desaparecer.
Christina Elizabeth Frances Bevan (Harrow,…