El precio del tabaco: de 55 pesetas a 6 euros en tres décadas
En enero de 2026, una cajetilla de Marlboro cuesta 6,25 euros. Hace treinta años, costaba 200 pesetas (1,20 euros). La subida supera el 400% en términos nominales, pero la carga real sobre el bolsillo del fumador se ha multiplicado por cuatro si se compara con el salario mínimo. No es inflación: es una estrategia fiscal disfrazada de salud pública.
El expolio fiscal del fumador
La mayor parte del precio del tabaco son impuestos. En 2026, un paquete de Fortuna a 5,95 euros incluye un 70% de carga fiscal. En 1990, con el Lucky Strike a 0,75 euros, los impuestos eran mucho menores. La subida del 700% en 35 años no tiene parangón con el IPC acumulado, que ronda el 150%. Es pura fiscalidad predatoria.
Del Ducados a 20 céntimos al Marlboro a 6 euros
En los años 80, un paquete de Ducados costaba seis duros (0,20 euros). En 1990, el BN costaba 55 pesetas (0,33 euros). La comparación es brutal: el precio se ha multiplicado por 30. Pero el salario mínimo no ha corrido la misma suerte. En 1992, con un SMI de 56.280 pesetas (338 euros), un Ducados suponía un 0,14% del salario. Hoy, con un SMI de 1.134 euros, un paquete de 6 euros supone un 0,53%. La carga relativa se ha cuadruplicado.
El fumador actual: mileurista y financiador del Estado
El perfil del fumador ya no es el ejecutivo de los 90. Es el mileurista, el parado de larga duración. Quien fuma dos paquetes diarios gasta 450 euros al mes, el 40% del SMI. Como se dijo, el que sigue fumando a estos precios es un financiador voluntario de la Hacienda Pública a tiempo completo. Las alternativas no son mejores: el tabaco de liar también ha subido, y el contrabando es la opción de muchos.
Salud, cartera y conciencia
Muchos han dejado el tabaco por la cartera antes que por la salud. Dejarlo en 2010, cuando empezaron las subidas fuertes, ya suponía un ahorro de más de 2.000 euros anuales. Los testimonios de quienes lo dejaron coinciden: es la mejor decisión económica y vital. La pregunta que queda en el aire es hasta dónde llegará la presión fiscal. Con el tabaco a 6 euros y las subidas anunciadas, el fumador se convierte en una especie en extinción… o en un mártir fiscal.
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