Los 10 electrodomésticos que no necesitas (y por qué los compras igual)
Ningún listado de electrodomésticos prescindibles puede tomarse al pie de la letra, pero el que circula estos días en redes sociales ha conseguido dividir a los hogares españoles en dos bandos: los que defienden su freidora de aire como el santo grial y los que la consideran un pisapapeles de lujo. El debate, lejos de cerrarse, revela que la utilidad de un aparato depende menos de sus especificaciones que del tamaño del hogar, los hábitos de consumo y, sobre todo, la paciencia para limpiarlo.
Freidora de aire y lavavajillas: los más discutidos
La freidora de aire —que técnicamente es un horno de convección pequeño— tiene partidarios que la usan a diario para empanados y verduras, y detractores que la consideran un artilugio para quien come congelados a diario. Un argumento recurrente es que cualquier horno convencional de gama media ya tiene convección. Sin embargo, quienes la defienden destacan que calienta más rápido y evita encender el horno grande para porciones pequeñas.
El lavavajillas, por su parte, es el electrodoméstico que más pasiones levanta. Para familias numerosas es casi un imprescindible que ahorra tiempo y agua; para hogares unipersonales, se convierte en un mueble que ocupa medio metro de cocina y solo se enciende una vez a la semana. Hay quien sostiene que fregar a mano es terapéutico, mientras que otros lo equiparan a la lavadora: una conquista civilizatoria que no debería cuestionarse.
Sandwicheras, yogurteras y otros condenados al olvido
La lista incluye aparatos que rara vez superan la prueba del uso semanal. La sandwichera suele acabar arrinconada tras el primer mes, aunque algunos la rescatan combinándola con placas para gofres. La yogurtera, el cepillo de dientes eléctrico y la heladera aparecen como candidatos firmes al trastero. Un caso curioso es la arrocera eléctrica: en hogares españoles que no comen arroz a diario, su uso es tan esporádico que apenas justifica el espacio, mientras que en hogares asiáticos es un básico.
Minimalismo: ¿virtud o imposición económica?
Detrás de estos listados subyace una corriente más profunda: la moda del minimalismo. Algunos analistas señalan que el minimalismo forzado por la falta de espacio o de dinero es diferente del minimalismo por elección. Las élites económicas suelen ser más minimalistas en los objetos superfluos —como los que aparecen en la lista—, mientras que las clases medias tienden a acumular aparatos que prometen solucionar la falta de tiempo. El video original que originó el debate pertenecía a un canal con unos 7.000 suscriptores, una muestra de que el contenido sobre desapego material genera audiencia, pero no siempre acierta en sus recomendaciones.
El hervidor de agua y la paradoja de la durabilidad
Una anécdota recurrente en el análisis es la del hervidor de agua: un usuario relata que el primero le duró veinte años, mientras que los actuales cascan a los dos o tres. Esto ilustra cómo la obsolescencia programada ha convertido aparatos que antes eran inversión en productos casi desechables. Otro caso es el de los robots aspiradores: hay quien ha visto cómo uno de los primeros modelos, con láser incluido, acababa roto tras un accidente doméstico que lo envió al Walhalla de las Roombas.
Probablemente el próximo gurú del desapego material vuelva a incluir estos aparatos en su lista, pero mientras haya quien disfrute de un bocadillo caliente hecho en su sandwichera o de unas barritas de salmón crujientes de la freidora sin una gota de aceite, la lista seguirá siendo subjetiva. Lo que para unos es un timo, para otros es una herramienta cotidiana: la cocina es el reino de la necesidad, pero también del capricho.