La paradoja china: un tercio de sus grandes industrias en pérdidas
Según las estadísticas oficiales chinas, aproximadamente una tercera parte de las empresas industriales de gran tamaño registraron pérdidas en el último ejercicio. Sin embargo, la cifra, que ha circulado en medios internacionales, requiere contexto. La definición se limita a aquellas empresas con ingresos superiores a 20 millones de yuanes, lo que excluye a pequeñas y medianas compañías y a los sectores de servicios. Por tanto, no refleja el conjunto de la economía china, sino un segmento muy concreto.
Un dato que se presta a interpretaciones
Para algunos analistas, este porcentaje es una señal de que el modelo chino está agotado y que el gigante asiático solo se sostiene mediante subvenciones masivas y crédito barato. La comparación con la Unión Soviética, que colapsó bajo el peso de su ineficiencia, es recurrente. Sin embargo, otros expertos señalan que estas pérdidas son parte de un proceso de reestructuración industrial y que China aún tiene un largo camino de desarrollo por recorrer.
La máquina de subvenciones y dumping
Lo que nadie discute es que el Estado chino ha inyectado fondos colosales para mantener su tejido industrial, incluso cuando la demanda interna no absorbe la producción. El exceso de capacidad se exporta a precios a menudo por debajo del coste, lo que ha erosionado la industria europea en sectores como los electrodomésticos. La desaparición de fábricas de frigoríficos en España es un ejemplo de esta dinámica.
Productividad: la gran asignatura pendiente
Los datos sobre productividad revelan la naturaleza artificial de la competitividad china. Según estudios comparativos, China es cinco veces menos productiva que Estados Unidos y tres veces menos que España. Esto sugiere que su éxito exportador no se basa en la eficiencia, sino en el apoyo estatal y el dumping. Mientras tanto, Europa financia su estado del bienestar con deuda, que en gran medida acaba en manos de quienes compran bonos para sostener ese sistema.
Europa ante el desafío
La pregunta es si el modelo chino es sostenible a largo plazo o si, como en el caso soviético, acabará petando. La presión sobre la industria europea es real, y las respuestas van desde el proteccionismo hasta la demanda de reglas comerciales más estrictas. Lo que parece claro es que mientras China continúe subvencionando su hiperproducción, la competencia será desigual.