La abstención se convierte en la nueva batalla electoral
La campaña electoral arranca con una consigna que se repite en canales de vídeo y redes: no votar. El mensaje, lanzado desde perfiles que hasta hace poco alentaban el voto de la derecha, coincide en el tiempo con el anuncio de candidatura de Alvise Pérez, que abre su campaña prometiendo destapar un caso de espionaje marroquí sobre un embajador. La coincidencia no pasa desapercibida.
La teoría de la abstención como estrategia gana terreno entre quienes sostienen que el sistema electoral está manipulado. El argumento que circula es que la fabricación de votos y las nacionalizaciones masivas hacen inútil cualquier papeleta. Frente a esa tesis, otra corriente advierte de que la abstención solo beneficia al adversario y que, mientras exista el sistema actual, votar o usar la fuerza son las únicas vías de cambio. El choque entre ambas posturas define el tono de la precampaña.
¿Por qué coinciden tantos mensajes abstencionistas?
La sincronización de mensajes no es nueva. Se detectó antes en la guerra de Ucrania, cuando varios creadores de contenido repitieron consignas similares. Ahora, el patrón se repite con la abstención.
Varios canales de YouTube y cuentas de redes sociales han publicado vídeos en la misma franja horaria pidiendo no votar. La coincidencia temporal alimenta la sospecha de una operación coordinada para restar votos a la derecha.
La irrupción de Alvise Pérez añade una pieza al tablero. Su campaña, anunciada con un mensaje que promete cargarse a un embajador supuestamente extorsionado por el espionaje marroquí, busca captar el voto desencantado. Para algunos analistas, su presencia fragmenta aún más el espacio de la derecha y facilita la abstención entre quienes no se sienten representados.
El cálculo del voto prestado y la nacionalización
Uno de los argumentos más repetidos es que
ya se han fabricado 2,5 millones de votos en Sudamérica y que la nacionalización diaria de miles de personas altera el censo electoral. La cifra, lanzada sin verificación independiente, se usa para justificar que votar es inútil. Quienes defienden esta tesis sostienen que el sistema está diseñado para que el resultado se decida antes de las urnas.
La contraargumentación es contundente: si el sistema está manipulado, la abstención lo único que hace es facilitar la manipulación.
No votar es peor que votar por el candidato menos deseado, señalan quienes rechazan la abstención. La única forma de cambiar o reformar el sistema, añaden, es votando o recurriendo a la violencia, y esta última opción no parece estar sobre la mesa.
El papel de los creadores de contenido en la campaña
La campaña no se libra solo en los mítines.
Los youtubers y streamers se han convertido en actores clave de la contienda electoral. Sus recomendaciones, amplificadas por el algoritmo, llegan a audiencias que desconfían de los medios tradicionales. Que varios de ellos pidan la abstención o promocionen a un candidato concreto tiene un impacto medible en la intención de voto.
La pregunta que sobrevuela es si estos mensajes responden a una estrategia coordinada o son simple coincidencia.
La sincronización de publicaciones en fechas clave apunta a lo primero, aunque no hay pruebas concluyentes. Lo que sí es seguro es que la abstención ha dejado de ser una opción pasiva para convertirse en un arma electoral.
El escenario que se dibuja es el de una derecha fragmentada, con parte de su electorado potencial siendo empujado hacia la abstención mientras nuevos actores intentan capitalizar el descontento. Si la tendencia se consolida, el próximo resultado electoral podría medirse tanto en votos emitidos como en votos que nunca llegaron a depositarse.