El hilo pasa de la burla al «no aprendemos nada»
El hilo se ha movido. Ya no se discute tanto si la novia debía denunciar como si el hombre de 46 años merecía lo que le pasó. La respuesta mayoritaria es que sí. Un participante lo cierra en una línea:
«Se llevó todas las ostias que no se llevó ella. Nadie se lo agradecerá nunca. A sus 46 años y salvando damiselas, hay que ser patán». Otro añade que a esa edad ya debería saberlo. Y un tercero sentencia que lo peor es que «seguramente no ha aprendido la lección».
Qué se ha sabido
Poco nuevo sobre el caso. Nadie pega enlaces, tuits ni vídeos. Los mensajes del
8 de octubre siguen dándole vueltas a los mismos datos. Un participante discute la acusación: sostiene que
«de Viogen no ha sido acusado puesto que no se acusa de oficio, es necesaria la denuncia y sin denuncia no hay VIOGEN». Otro matiza que la noticia no dice que el novio estuviera agrediendo físicamente a la chica:
«dice que se estaban gritando mutuamente, y tampoco da detalles de la intervención del señor pringado». Un tercero reconoce que dio por supuesto que hubo agresión física, aunque la noticia no lo diga. Y un cuarto apunta que la joven tampoco ha denunciado al mediador por meterse en la discusión.
Dónde está la bronca
El frente principal ya no es la novia. Es el mediador. Una parte del hilo lo ridiculiza sin matices. Le llaman ingenuo, pringado, idealista. Un participante sostiene que hay que ser «bobo, garrulo, pringado, idealista y flipado para ir de salva mujeres a estas alturas de la vida». Otro se ríe de que pensara que con su superioridad moral iba a parar al agresor. Y un tercero remata que el cuerpoescombro tuvo que ser él para que un chaval de 18 le pusiera las pilas.
Frente a eso, un mensaje defiende que el mediador actuó con buena voluntad:
«Probablemente una mejor voluntad -ingenua, seguro, pero buena- que la que despkegáis la mayoría de resentidos en el hilo». El mismo forero pide que no se escarnezca al cuarentón. Y otro dice que él no se burla nunca en un caso así.
El segundo frente es el cálculo. Varios repiten la aritmética: si el mediador sabe pelear, acaba en la cárcel; si no sabe, acaba con la cara deformada. Un participante lo resume en dos puntos y recomienda llamar a la policía y no meterse. Otro añade que ni llamaría:
«no he visto nada». Y un tercero sostiene que en peleas de pareja no hay que meterse «bajo ningún concepto».
El tercer frente es el más incómodo. Varios mensajes deslizan que la culpa es de ellas por elegir mal. Un participante afirma que las que eligen a tíos decentes no reciben palizas. Otro sostiene que las mujeres primero deben hacerse responsables de sus actos antes de que se hable de damas en apuros. Y un tercero añade que la novia probablemente testificará contra el mediador si el proceso pone en problemas al detenido.
Hay quien rectifica. Un mensaje empieza burlándose y acaba reconociendo que no se debe escarnecer al cuarentón. Otro pasa de la ironía al análisis y admite que dio por supuesta una agresión física que la noticia no confirma. Y un tercero reconoce que a él le falta valor para intervenir.
Qué cambia respecto a antes
El foco se ha movido. En la entrega anterior la bronca estaba repartida entre el mediador, la novia y el sistema. Ahora la novia casi desaparece del hilo. El mediador se lleva el grueso. La discusión sobre si la acusación por
violencia de género sigue adelante sin denuncia se enfría: un participante la niega y nadie le responde con datos. Entra un asunto nuevo: la nacionalidad del agresor. Un mensaje pregunta cómo se dividirían las opiniones si el agresor fuera de otro origen. Otro responde con un comentario despectivo sobre los estadounidenses. Y un tercero sentencia que el mundo está lleno de imbéciles.
La predicción que se cumple: varios avisaron de que el hilo acabaría burlándose del mediador. Se cumple. La que falla: nadie aporta la fecha del juicio ni el parte de lesiones actualizado. El hombre de 46 años sigue ingresado y el hilo sigue sin saber cómo acabará.