Vox y la deportación: del mitin al coste real
El hilo arranca con la promesa de deportaciones masivas y termina en los papeles del Parlamento. En medio, un cálculo de costes que deja la promesa en evidencia y un choque entre foreros sobre si Vox va en serio o solo vende humo.
Qué se ha sabido
La conversación empieza con un vídeo de YouTube que se comenta sin demasiado detalle. Un forero pregunta cuánto cuesta repatriar a cada persona y la respuesta llega con cifras: un retorno voluntario tutelado ronda los
2.000-3.000 euros por cabeza; una devolución forzosa en chárter fletado se dispara a
decenas de miles de euros, y si el avión sale a medio llenar, el coste por pasajero supera los
mil euros. A eso se suma el expediente, el abogado de oficio y la retención en un CIE a
70-80 euros diarios mientras el consulado certifica la identidad. Meses de media.
El 24 de octubre se enlaza una noticia de El Mundo sobre el mitin de Ibiza y la web de Vox. También se pega un tuit que atribuye a Sánchez la frase de que la inmigración no aumenta la delincuencia. Y se enlaza la PNL de Vox sobre remigración y la propuesta de revisar más de un millón de nacionalidades concedidas.
El 25 de octubre se conoce que el PP ha frenado parte de esa PNL en el pleno. Un forero reproduce la noticia de Las Provincias: los populares han rebajado el texto que pedía deportación masiva de inmigrantes que cometan delitos graves o leves reincidentes y también de quienes «no se integren en la cultura nacional». El portavoz de Vox, David Muñoz, defendió la iniciativa con el argumento de que las calles «se están convirtiendo en terreno de caza de delincuentes y violadores».
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. Por un lado, los que creen que Vox ha elevado el tono y que eso basta para marcar el paso: «Poco a poco como si fuera una ventana de overton, los partidos de derechas tendrán que tener un discurso más duro contra toda está barbaridad de la inmigración ilegal y masiva». La referencia a la ventana de Overton se repite: normalizar hoy lo que ayer era impensable.
Por otro, los escépticos. Un forero sentencia: «Las palabras, palabras son. Nada más. Yo no veo poniendo orden a nadie en un horizonte cercano». Y otro añade el precedente italiano: «También Meloni iba a hacer la de Dios y luego no ha hecho ni la mitad». La duda no es solo de fondo, también de coste: «Deportar es muy difícil. Casi imposible. No lo ha conseguido ni Italia ni EEUU. Vox debería decir la verdad».
El choque se agudiza cuando se discute si la ley actual impide ejecutar las expulsiones o si es falta de voluntad. Un participante sostiene que el marco legal es el obstáculo y que basta cambiarlo; otro recuerda que históricamente se ejecuta menos del 30% de las órdenes de expulsión. La conversación deriva hacia el PP: «El PP frena el intento de Vox de pedir al Gobierno la deportación de forasteros», se lee en el enlace. Para algunos, eso demuestra que el PP no está por la labor; para otros, que Vox solo busca el titular.
También hay quien introduce el argumento de la nacionalidad: «Aunque les den la nacionalidad de manera fraudulenta no son españoles ni lo serán», dice Abascal en la noticia enlazada. Y se recuerda que Vox quiere auditar las concesiones de los últimos años.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate estaba en el mitin y en la promesa. En este tramo entra el coste, el freno del PP en el Congreso y la duda sobre la viabilidad legal. La predicción de que el PP rebajaría la PNL se cumple. La novedad es el cálculo económico y la referencia a Australia como modelo de devoluciones: «preguntale a Australia cómo hace para que todos los países les acepten los inmigrantes que devuelve». También aparece la sombra de Meloni, que planea sobre todo el hilo.
El dato que duele
El cálculo que circula en el hilo es contundente: menos del
30% de las órdenes de expulsión se ejecutan históricamente. El resto se queda con el papel. Eso alimenta la tesis de que la promesa es más relato que plan. Y la respuesta de los defensores de Vox es que el problema es la ley, no la voluntad. El hilo no resuelve la ecuación, pero deja claro que el debate ya no está en el mitin, sino en el BOE y en la factura.