Del "préstamo" al "sobrecito": el hilo pasa a la caja B
El tramo arranca con un forero resumiendo la medida en una frase:
un pufo para gobernarlos a todos. A partir de ahí el hilo deja de discutir cuotas y se parte en tres: los que traen enlaces sobre el entorno del presidente, los que avisan de que después de las elecciones vienen recortes, y los que ya están calculando cómo cobrar los 50.000 euros por fuera. Un participante lo suelta sin anestesia: si le obligan a vender con precio limitado, los 50.000 irán en un sobre a un tercero el día de la firma.
Qué se ha sabido
Entra un vídeo de YouTube que se comenta sin más y un tuit que se cita como ejemplo de campaña. Un forero calcula que prestar 50.000 al 0% son
1.500 euros de intereses al año que paga el resto de contribuyentes, y avisa de que eso, sin contar impagos, ya empuja los precios.
Aparecen varios enlaces sobre los vínculos del presidente con el entorno de George Soros: la visita a La Moncloa nada más llegar, las visitas anuales y un acto en Barcelona pagado por su hijo. También se cuelga una nota de La Moncloa sobre la reunión con el comité judío y un enlace de El Mundo sobre
vivienda.
Un participante trae un artículo de Daniel Lacalle,
publicado el 7 de octubre, que sostiene que el intervencionismo creó la crisis de vivienda en España y advierte a Estados Unidos.
Otro recuerda que el parque de alquiler ha perdido
400.000 viviendas desde que Sánchez llegó a La Moncloa y que Barcelona ha destruido el
83% de su oferta. Y alguien pregunta qué fue de las
200.000 viviendas prometidas en la campaña anterior y de los
20.000 euros que prometió Yolanda Díaz a los que cumplieran 18 años.
Sobre los impuestos, un forero avisa de que si los 50.000 se tributan, pueden quedarse en
30.000 o 40.000. Otro responde que un préstamo no debería tributar, aunque los intereses donados sí, y que podrían excepcionarse por ser primera vivienda.
Dónde está la bronca
El primer choque es el de siempre, pero con nombre y apellidos: si la oferta está congelada y metes 50.000 euros de capacidad de compra, el precio los absorbe. Un participante lo explica con el ejemplo de las ayudas al alquiler para rentas bajas, que según él expulsan del mercado a los que no las reciben. La respuesta no se hace esperar:
que cultura, que cultura va a tener.
El segundo frente es el de la letra pequeña. Un forero sostiene que la etiqueta de precio limitado acompaña al piso
para toda la vida, no solo 30 años, y que eso lo saca del mercado. Otro añade que alquilarlas quedará prohibido, aunque se buscará la forma de hacerlo en negro, y entonces el inquilino no tendrá ningún derecho sobre la propiedad.
Aquí entra la intervención que cambia el tono del hilo. Un participante dice que tiene pisos y que, con la ley, los anunciará por su precio actual
más 50.000. Si le obligan a vender con precio limitado, los 50.000 irán en un sobre a un colega el día de la firma, mezclados poco a poco con sus gastos. Lo cuenta en serio y remata con un
ojalá salga esa ley.
El tercer frente es el postelectoral. Varios avisan de que después de las elecciones tocarán recortes y de que el pisito será la última preocupación. Uno sostiene que, gane quien gane, habrá que apretarse el cinturón, y que si gana el PSOE será peor porque es el único partido que puede subir impuestos y recortar servicios sin que le quemen las calles. Otro responde que el presidente está convencido de que puede dar la vuelta a las encuestas y que ha subido la apuesta.
Y una pregunta que queda colgada:
hay que ver los requisitos, seguro que están hechos aposta para que solo los cumplan los hijos de los alcaldes. Nadie la responde.
Qué cambia respecto a antes
La aritmética de cuotas y sueldos netos se da por superada. Ya no se discute si el banco te firma el préstamo: se discute qué pasa cuando lo tengas. Entra con fuerza el escenario de la venta con sobrecito, que nadie había puesto sobre la mesa. Y entra el marco postelectoral: recortes, ajuste y la idea de que la medida es solo el aperitivo de la campaña. El enlace de Lacalle y los enlaces sobre Soros desplazan el debate económico hacia el político. La pregunta de los requisitos sigue sin respuesta.