El hilo pasa del golpe al puente y del puente al Black Friday
La bronca muta. Ya no se discute solo si la huelga del 27-N es un golpe o un puente: ahora se mezcla con el Black Friday, con la abstención y con la fecha exacta. Alguien corrige de pasada que el sindicato anarquista es la CNT, no la CGT, y a partir de ahí cada mensaje añade una capa nueva al mismo lío.
Qué se ha sabido
El 27 de noviembre cae en viernes y coincide con el Black Friday. Varios participantes lo repiten como si fuera un hallazgo:
«La idea es tumbar los comercios siendo el 27 nov el Black Friday». Otro lo lanza en forma de pregunta:
«Ese viernes no es el black friday?». Nadie aporta fuente, pero la coincidencia circula.
Se cuela un enlace a una noticia de Vozpópuli sobre la financiación sindical. Un forero lo pega y pregunta
«en qué quedó esto?». El hilo no lo desarrolla, pero el enlace queda ahí:
los sindicatos piden blindar su financiación antes de un posible cambio de gobierno.
Otro participante pega las tasas oficiales de empleo del INE y avisa de que incluyen fijos-discontinuos. Es el único dato con fuente institucional que aparece en todo el tramo. También se pega un tuit de UGT anunciando la convocatoria:
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Alguien calcula que la huelga en viernes hace perder un día de salario justo cuando en las oficinas se sale antes. Y otro recuerda que los viernes hay mucho teletrabajo, así que el seguimiento puede quedar en nada.
Dónde está la bronca
El choque ya no es solo entre izquierda y derecha. Ahora se pelea dentro del propio campo. Un participante dice que siempre ha hecho huelgas perdiendo dinero, pero que en esta no le encuentran:
«carece de sentido una huelga politica cuando hay convocadas elecciones». Y añade que, por primera vez, no votará a la izquierda. Otro le responde pidiéndole que concrete cuál sería ese siguiente paso. El intercambio queda abierto.
La acusación de trampa electoral se repite. Un forero sostiene que tensionar el país con las urnas ya convocadas es
«un intento de trampear las elecciones». Otro lo atribuye a la desesperación por movilizar a votantes que se van a la abstención. Y un tercero apunta que la huelga moviliza sobre todo a las derechas.
La sospecha de violencia recorre varios mensajes. Uno dice que no es más que
«una cobertura legal para sacar piquetes violentos a la calle». Otro avisa de que habrá
«ostias de dimensiones siderales» cuando los piquetes intenten cerrar tiendas en el Black Friday. Un tercero pregunta directamente si buscan un muerto. Son especulaciones sin prueba, lanzadas al aire.
El argumento de la vivienda aparece en un mensaje largo: la escasez la provocan los acaparadores, la fiscalidad castiga las rentas del trabajo y el Gobierno no ha hecho nada. Es la única intervención que intenta explicar el problema de fondo, aunque el hilo la deja pasar casi sin respuesta.
También hay quien señala a los propios convocantes: dos sindicatos cuyos líderes tienen varias viviendas en propiedad, dice un participante, no pueden pedir a 350 personas que legislan sobre 615 viviendas que cambien el sistema. El dato no se contrasta.
Qué cambia respecto a antes
La teoría del puente ya no basta. El Black Friday entra como nuevo argumento: la huelga no solo afectaría al voto, también al comercio. La fecha se da por hecha, pero ahora se discute si el viernes es para facilitar el puente, para tumbar las tiendas o para las dos cosas.
La predicción del tramo anterior sobre el puente se mantiene, pero se le suma la del Black Friday. Nadie ha confirmado nada. La bronca sigue sin resolverse y el hilo avanza a golpe de ocurrencia.