El hilo se parte entre los que piden cuentas y los que piden remo
Arranca el tramo con la corrupción ucraniana como detonante. Un participante recuerda que
The Economist publicó hace un par de meses un artículo advirtiendo de que la corrupción ya le pisaba los talones al gobierno de Zelenski, y lo suelta sin anestesia. A partir de ahí el hilo se parte en dos: los que quieren condiciones, auditoría y elecciones, y los que responden con sarcasmo sobre el coste y la corrupción.
Qué se ha sabido
En este tramo nadie pega vídeos, tuits ni enlaces. Los datos que aparecen son los que ya estaban sobre la mesa, pero se reparten en dos direcciones. Un forero recuerda que
The Economist publicó hace un par de meses un artículo advirtiendo del avance de la corrupción en Ucrania. Otro echa la cuenta del coste de oportunidad: con
70.000 millones se podrían construir cerca de un millón de viviendas sociales, algo que, dice, reclama toda Europa. Un tercero propone una
comisión internacional para vigilar en qué se gasta el dinero y ofrece
50 euros de su bolsillo si se crea. Otro apunta que el dinero, si se mete en la economía, solo crea inflación, y si se destruye en Ucrania, desaparece. Y uno más pide que se convoquen elecciones en Ucrania, aunque sea en guerra, para que la población decida.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que exigen contrapartidas y los que responden con sarcasmo. Los primeros piden auditoría, comisión de vigilancia, elecciones y explicaciones. Los segundos contestan con ironía: que si hay que remar más, que si el dinero sobra, que si el enano pide otra vez. Un forero sostiene que los rusos no han podido conquistar Ucrania y que por tanto no van a invadir Europa, y se ríe de quien lo defiende. Otro le responde que el problema no es Rusia, sino que los mandatarios se preocupan por una invasión imposible mientras dejan pasar lo que considera evidente. Ahí salta la bronca de fondo: qué amenaza es real y cuál es excusa. También aparece la pregunta directa de por qué hay que dar
70.000 millones a un país que no es de la UE ni de la OTAN, y qué le importa a un español que Rusia conquiste Ucrania. La respuesta que recibe es que, si no se para, acabarán teniendo que explicar por qué no se defendió lo que consideran su herencia. El tono sube, alguien pide que se lo carguen, otro responde con desprecio y el hilo se encona. Hay quien rectifica a mitad: primero ironiza con que avancen hasta Gibraltar, luego matiza que el mensaje de fondo es otro.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el eje. Ya no se discute solo la cifra, sino quién decide y con qué control. Entra con fuerza la petición de elecciones en Ucrania, la propuesta de comisión internacional y el cálculo de viviendas sociales como vara de medir. También entra el paralelismo con Marruecos y la sospecha de que parte del dinero acabe desviado. La predicción que se repite es que Europa terminará dando el dinero, troceado y con condiciones, y que luego cada uno mirará para otro lado. Nadie espera que se resuelva aquí.
El cálculo que alguien hace
Un forero echa la cuenta:
70.000 millones son cerca de un millón de viviendas sociales, varios años de sanidad o una rebaja fiscal para rentas medias. Otro responde que el dinero, si se inyecta en la economía, solo genera inflación, y si se destruye en Ucrania, se esfuma. La conclusión que saca es que no hay otra explicación. Un tercero ofrece
50 euros si se crea una comisión internacional de vigilancia. Y uno más pide que se convoquen elecciones, aunque sea en guerra, para que la población decida si quiere seguir.