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Resumen del debate: Trolas que os hayan o hayáis contado al ligar
RESUMEN DEL DEBATE · 86 respuestas · actualizado el 8 Nov 2026
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Las trolas para ligar que sobreviven al big data
Un hilo de un foro reúne intervenciones sobre las mentiras que se cuentan al ligar. No es un fenómeno nuevo, pero el catálogo que emerge tiene algo de radiografía social: desde el clásico «soy modelo» hasta el «trabajo en una fábrica de mermeladas», pasando por el «soy torero» que, según un participante, funcionó varios veranos en las verbenas de Madrid y Castilla-La Mancha. La mentira como técnica de seducción sigue viva, aunque el contexto digital la haya vuelto más fácil de desmontar.
El catálogo de oficios inventados
La fábrica de mermeladas no es un caso aislado. En la conversación aparecen ingenieros forestales, farmacéuticos de verano, funerarios y hasta limpiadores de centro comercial. Uno de los relatos más detallados describe a un amigo que, con 16 años y sin carnet, conducía ya un coche y se inventaba profesiones para entrar a chicas en un centro comercial. «Era un liante de los gordos», resume otro participante. El repertorio funcionaba porque la mentira era lo bastante inverosímil como para resultar simpática, y lo bastante concreta como para no despertar sospechas inmediatas.
Hay quien sostiene que la mentira se vuelve innecesaria con el tiempo. «Para ligar no me hace falta mentir; con lo que ven ya vale», escribe un participante que dice guiarse por la ley del mínimo esfuerzo. La afirmación, claro, es tan discutible como la de quien asegura que una mujer no necesita mentir «por vieja gorda y fea que sea». El anonimato del foro permite estas salidas de tono sin consecuencias, pero el dato subyacente es que la mentira sigue asociada al cortejo, aunque sea como recurso de emergencia.
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La trola que se desmonta en directo
El caso del ingeniero forestal en Valladolid es el más instructivo. Un participante contó que dijo ser «Ingeniero superior en industrias forestales» y la chica le preguntó si había estudiado en la UPM. Cuando respondió que sí, ella anunció que su hermana también había estudiado allí y que venía de camino. «Nunca he sudado tanto encubriendo una trola estúpida por echar un polvo con desgana», confiesa. La conclusión que extrae es que la mentira funcionó, pero el coste de mantenerla fue alto. «Si fuera ahora le diría ‘soy un triste agrónomo’ y punto».
El episodio revela un patrón: la mentira tiende a complicarse cuando la otra persona tiene herramientas para verificarla. En la era de las redes sociales, ese riesgo se multiplica. Una mujer que decía ser modelo fue descubierta cuando alguien encontró treinta fotos de la supuesta gogó en Google Images y la cara no coincidía. La tecnología, que facilita la mentira, también la desmonta con una facilidad que antes no existía.
Mentiras de ida y vuelta
No solo se miente para ligar. También hay quien se inventa una película sobre el otro. Un participante cuenta que una mujer se empeñó en que él tenía novia, y otra le dijo que era famoso, que lo había visto en un telediario. «Lo gracioso es que si es un tío ya sabes que te intenta camelar, salvo que seas retrasada mental. Pero si es una tipa, está claro que en su mente es todo real», reflexiona. La asimetría, según esta visión, es que las mentiras masculinas buscan el resultado inmediato, mientras que las femeninas construyen una narrativa.
El repertorio incluye también la clásica frase «no te creas que esto yo se lo hago a cualquiera», que un participante califica de clásico junto a «es que no soy de aquí, estoy de paso». Son fórmulas gastadas, pero siguen funcionando porque apelan a la vanidad del interlocutor. La mentira, en este contexto, no es tanto un engaño como una coreografía social.
El arrepentimiento del mentiroso
No todas las trolas son inocuas. Uno de los mensajes más sinceros habla de infidelidades y de la mentira sostenida ante una pareja formal. «Me arrepiento mucho y me avergüenzo, no tanto el acto en sí, sino por no haber sido capaz de reconocerlo cuando me preguntó», escribe. La confesión introduce un matiz: la mentira para ligar puede ser un juego, pero cuando se traslada a la relación de pareja se convierte en otra cosa. El mismo participante reconoce que la vergüenza no viene del engaño inicial, sino de la negativa a admitirlo.
La discusión, que comenzó con anécdotas de verbenas y bares, deriva hacia territorios más incómodos. La línea entre la trola y la traición es difusa, y el foro no termina de definirla. Lo que emerge es un retrato coral: la mentira como herramienta de seducción, como recurso de emergencia, como espectáculo y, en ocasiones, como error que se arrastra.
¿Por qué sigue funcionando la mentira en la era de Google?
Porque la verificación no es instantánea y porque el cerebro prefiere la historia al dato. Un ingeniero forestal que dice haber estudiado en la UPM puede ser desmontado en segundos si la otra persona tiene un familiar en el sector, pero en la mayoría de las interacciones nadie comprueba nada. La mentira sobrevive en los márgenes, en las conversaciones de barra de bar, en los primeros minutos de un encuentro. Y cuando se desmonta, el mentiroso siempre puede recurrir al «es que estaba de broma».
El catálogo de oficios inventados tiene algo de literatura de evasión. El torero de las verbenas, el farmacéutico que sabía los nombres de los medicamentos pero no para qué servían, el responsable de ventas de una fábrica de mermeladas. Son personajes que permiten al mentiroso habitar una vida paralela durante una noche. El problema llega cuando la vida paralela se cruza con la real, como le ocurrió al ingeniero forestal de Valladolid.
¿Queda alguna mentira que no haya sido desmontada por una hermana, un amigo o una búsqueda de imágenes?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Nunca he sudado tanto encubriendo una trola estupida por echar un polvo con desgana,si fuera ahora le diria "soy un triste agronomo" y punto.»
— Oxido de etileno · Mentira profesional desmontada
«Me arrepiento mucho y me avergüenzo, no tanto el acto en sí, sino por no haber sido capaz de reconocerlo cuando me preguntó»
— 《Judas》 · Arrepentimiento por infidelidad
«Era un crack, a los 16 tenía coche y salíamos con el de fiesta, para guion de cine, que liante era»
— risto mejido · Habilidad para inventar profesiones
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
La mentira es un recurso de seducción inevitable45%
Mentir para ligar es innecesario y contraproducente30%
Solo funciona en contextos de poca verificación25%
📌 DATOS
Un participante menciona 30 fotos encontradas en Google Images para desmontar una mentira
Un participante afirma que el «soy torero» le funcionó varios veranos en verbenas de Madrid y Castilla-La Mancha
Un participante relata que un amigo tenía coche a los 16 años y se inventaba profesiones como limpiador de centro comercial o funerario
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuáles son las mentiras más comunes para ligar?
Las más repetidas son las profesionales: modelo, torero, ingeniero, farmacéutico o responsable de una fábrica de mermeladas. También abundan las situacionales, como «no soy de aquí, estoy de paso» o «esto no se lo hago a cualquiera». Todas comparten la misma lógica: son concretas, inverosímiles y apelan a la curiosidad del otro.
¿Funciona mentir en la era de las redes sociales?
Funciona mientras no haya verificación inmediata. El caso del ingeniero forestal desmontado por la hermana de su conquista muestra que la mentira se complica cuando el entorno del otro tiene conocimiento del tema. En cambio, las mentiras sobre profesiones exóticas o pasajeras siguen siendo eficaces en encuentros breves.
📅 EVOLUCIÓN
Día 1Se abre la discusión con anécdotas de mentiras propias y ajenas para ligar
Día 1Aparecen los primeros relatos de oficios inventados y se desata el catálogo
Día 1Un participante confiesa infidelidades y arrepentimiento por mentir a su pareja
Día 1Se cierra la conversación con la pregunta sobre si alguien se cree hoy las trolas