El hilo se enreda: del 42 al travestismo y la falda
El hilo se parte en dos. Unos siguen con la talla y el calzado; otros se enzarzan con la
identidad de género y el travestismo. La conversación se cruza de mensajes y nadie termina de cerrar el tema.
Del 3 al 5 de noviembre se acumulan
40 mensajes que mezclan anécdotas de zapatería, definiciones de la RAE y discusiones sobre quién puede llevar qué.
Qué se ha sabido
Otelo recuerda que las tallas de mujer han ido subiendo: de acabar en el
39 a llegar al
41 o al
42. Cuenta que su madre lo llevó a una zapatería para artistas transformistas. Leggings, que se define como travesti, dice que le gustaría calzar un
41 en lugar de un
43-44 para encontrar más zapatos y tacones. Fisioloco aporta el caso de un amigo de
163 cm y 60 kg que compra zapatillas de correr de mujer porque, según él, son iguales que las de hombre pero más baratas y con más ofertas. El exclavizador de mentes matiza: en Oysho y Zara Athleticz los precios son los mismos,
40-60 euros, y lo que cambia es el diseño. Añade que muchas mujeres de
13-14 años compran en la sección infantil, y que el
90% de las que no lo hacen es porque miden más de
1,75 m. Indignator23 enlaza el diccionario de la RAE para definir
travesti y sus sinónimos. Aparece un vídeo de YouTube que se comenta de pasada:
.
Dónde está la bronca
La discusión se encona por la identidad. Reconvertido sostiene que los hombres no suelen comprar ropa de mujer salvo para regalar, y que quien lo hace es travesti o fetichista. Decipher le responde que se puede ser travesti sin ser homosexual. Indignator23 zanja que el autor no es homosexual pero sí
travesti, y cita la definición de la RAE. Gubelkian afirma que el autor es travesti y que es el único. El exclavizador de mentes interviene con un argumento más general: dice que el problema es el complejo, que a los hombres les da miedo ponerse algo de mujer por lo que puedan pensar, y que nunca ha visto a un homosexual con falda. Papo de luz suelta que la ropa de hombre es para homosexuales, y Esta
democracia es falsa recuerda que lo de los hombres con falda y homosexuales fue muy de los ochenta. El tono sube cuando se mezclan orientación sexual y apariencia. Varios mensajes se burlan de la progresión del autor y de su forma de hablar. La bronca no se cierra: unos defienden que la ropa no tiene género y otros mantienen que hay prendas que delatan una identidad.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate se centraba en la talla y el precio. Ahora entra con fuerza la identidad: el autor se define como travesti y varios foreros le discuten o le reafirman en esa etiqueta. También se cuela el tema de los bolsillos: proctalgiafugax cuenta que algunos pantalones de hombre tienen bolsillos delanteros enormes, como para llevar la compra, mientras que los de mujer son más rectos y entallados. Se recupera la idea de que la ropa de hombre es para homosexuales, y se menciona la moda de la holgura de los payasos. La predicción de que el hilo se centraría en el estigma se cumple, pero por la vía de la identidad y no solo de la orientación sexual. El asunto de las tallas sigue ahí, pero pasa a un segundo plano.
El caso de Leggings: talla 43 y tacones
Leggings cuenta su experiencia: es travesti, usa leggings, medias y bragas, y le gustaría tener un pie más pequeño para acceder a más modelos de tacones. Su mensaje recibe respuestas variadas: desde el apoyo de quien le dice que no se avergüence hasta la broma de tic tac, que le sugiere que desfile el próximo año. Action directe interviene para decir que los leggings van bien para calistenia porque no se enganchan. La conversación salta de la talla al uso práctico de la prenda, y de ahí a la identidad. Leggings aclara que no tiene leggings, lo que deja el intercambio en un cruce de mensajes sin conclusión.