Chopos, Haenel y perdigones: vuelven las listas de armas
Furymundo abre la tanda con un vídeo y una pregunta de dos palabras: «y esto?». Y con un «espadas entonces...» que suena a rendición. A partir de ahí el hilo se parte en tres direcciones que no se tocan: una ronda de listas de armas —qué rifle, qué escopeta, qué pistola—, una anécdota de Ucrania que deja el tono serio de golpe, y un tramo de avisos de colapso que entra como un elefante.
Qué se ha sabido
Colapso Total suelta su lista: un Haenel CR en .300 BLK o en .223/5.56, una Mossberg 590A1 con mira ghost ring para drones y combate cercano, y una Glock 17 de apoyo. Detalla la munición de la escopeta: perdigón pequeño y poca carga de pólvora
rollo tiro al plato contra drones, y doble cero para abrir puertas.
DonLimpio pregunta si una escopeta de bolas de goma de las de la UIP serviría contra un dron, y si quizá las bolas deberían ser de acero. Colapso Total contesta con el mecanismo: la policía usa escopetas con un añadido en la boca del cañón que dispara una pelota usando un cartucho de fogueo como propulsor, y también hay postas de goma. Para bajar un dron hacen falta muchos proyectiles pequeños y dispersión: perdigones del 7 o del 7,5 y una carga de pólvora de no más de
32 gramos. Cañón corto, no más de
20 pulgadas. ShellShock matiza que un dron grande, de tipo militar, pediría bolas de acero, y reconoce que no lo sabe.
Ashe mete dos apuntes: los problemas de licencias, con el precedente de Estados Unidos en el Sáhara, y por qué importa tener munición propia. Y remata que, a largo plazo, depurar a los suyos le sale más rentable que comprar a un tercero.
ProbeMiguel deja la frase del tramo:
«Con el SMI no nos da para balas». Furymundo lo dice con otras palabras: no tiene pasta para estas cosas, recuerda que habla de milicias en caso de invasión y no de profesionales, y cuando iba a decir que lo pagaría el Estado con los impuestos le ha entrado la risa.
Antares1 pone el escenario: un Estado patriota, por golpe o por capitulación, y qué repartiría. Su apuesta son los chopos. Sin miras sofisticadas, alza de librillo y punto de mira, porque en una guerrilla de último recurso se cuenta con tropa sin experiencia y con escasez de suministros y recambios.
Dónde está la bronca
La discusión de la óptica vuelve a encenderse, y ya no contra quien defienda la de serie, sino contra quien discute su utilidad. El puto zorro cabrón sale a explicar que las miras de aumentos funcionan cuando se implementan bien, y que en el G36 no se hizo por coste o por tecnología de la época. Se apoya en lo medible: diámetro de objetivo y de pupila, claridad, luz, campo de visión, y también peso y fragilidad. Añade que el modelo que pone de ejemplo lleva rail para montar un punto rojo encima, algo necesario para interiores y poca luz.
jaimitoabogado corta en la dirección contraria: aunque la óptica sea buena o mala, es mejor que tirar con miras abiertas, y recuerda que el 5,56 de la OTAN lo dispara hasta un niño. Antares1 le responde desde el otro lado con los chopos: si se rompe la mira del G36 quedan las abiertas, pero son poco más eficaces que apuntar a bulto y disparar.
Michael Faraday baja el nivel de exigencia: para disparar a quemarropa no hacen falta mirillas, ya irán aprendiendo. Sasuke lo tiene claro: un AK-47 o un 74 bullpup. Ecce Cecilio ordena la casa: a corta distancia la escopeta sirve, y el combate es un asunto de grupos, cada uno con su papel. Pero lo primero de una milicia, dice, es la financiación.
La otra bronca viene del lado de los avisos. Magufillo entra para decir que todo esto es una farsa, que lo del 2020 fue un chiste comparado con lo que viene, que habrá dos conflictos y una excusa y que hará falta un estado de excepción, entre otras cosas para Ceuta. No aporta ninguna prueba. FerminDeLeguia le sigue el aire con un
«le darán la 6ª dosis». Discrepante Libre, que venía de hacer vídeos, se queja de que la herramienta con la que los hacía ya no funciona si no pagas.
Qué cambia respecto a antes
Que los detalles de la escopeta contra drones dejan de ser genéricos y pasan a tener número: tipo de perdigón, carga y largo de cañón. Que el G36 aguanta en pie como arma y se cae como conjunto, porque lo que se le discute sigue siendo la mira y no el fusil. Y que entra un asunto nuevo que no es técnico: el dinero. Ashe lo pone en licencias y munición, Ecce Cecilio en financiación, ProbeMiguel en la nómina y Furymundo en la risa que le da pensar que lo pague el Estado.
También entra una nota que nadie esperaba en un hilo de listas. RadicalLibre cuenta que en Ucrania había veinteañeros y treintañeros jugando al ordenador, que estalló la guerra, los llamaron a filas y nunca más se volvieron a conectar. Lo sabe, dice, porque jugaba con muchos de ellos. Furymundo recoge el guante y se pone nostálgico: ver sus nombres en Steam o en Discord y saber que ya no están.
«Creo que es la edad», escribe.
El cálculo que nadie cierra
Furymundo vuelve a la carga: qué es mejor, armar a los ciudadanos con rifles de asalto o entrenarlos como tiradores selectos, matar lejos, con blancos móviles si se tercia, y comprar Dragunov a los chinos. La respuesta que le llega, entre bromas, es que nada de eso se paga solo. Y que entre la lista de la compra y la nómina que la sostiene hay un trecho que ningún reparto cubre. Pregunta antes cuánto tiempo cuesta tener algo así y se queda sin cifra.