Un choque, un aire acondicionado y la sinrazón vecinal
En las últimas horas, un estruendo ha sacudido una calle residencial. Un vehículo se ha estrellado contra una curva sin que, al parecer, haya una explicación clara. El impacto movilizó a la policía local y a una ambulancia. El vecino que lo presenció, sin embargo, no se inmutó: estaba engrasando el rodillo del split.
La escena, narrada con el desparpajo de una comedia negra, se complica con la aparición de un vecino de arriba que se aficiona a la testosterona sintética, una abuela que se desmaya y la consiguiente visita de los Servicios Sociales. Para rematar, surge la historia del hermano del ex jefe, que destrozó una Renauld Express por mirar a una chica.
Al final, la única manera de procesar tanto disparate es el humor. Hay quien encuentra ecos del Ulises de Joyce, y hay quien simplemente se troncha. Mientras tanto, el aire acondicionado quedó reparado y la comunidad, en silencio, vuelve a su rutina. La vida sigue, con su rodillo engrasado.