Sánchez mueve ficha en la guerra del lunes noche
La parrilla del lunes por la noche se ha convertido en un tablero electoral. La decisión de llevar una entrevista del presidente del Gobierno a La Séptima para competir de frente contra la presencia de Santiago Abascal en La Revuelta y contra el programa de Pablo Motos ha disparado las alarmas entre quienes ven en el movimiento algo más que una jugada de programación. La cadena acaba de arrancar y sus cuotas de pantalla son, según la lectura más extendida, paupérrimas.
El diagnóstico que circula es que el PSOE no busca tanto ganar la noche como construir un relato: instalar en el imaginario del votante la idea de que solo hay dos opciones,
«Vox o el PSOE». Forzar la
polarización máxima, precisamente la que se denuncia en público. El cálculo frío sería que el crecimiento de Vox empuje al PP a la segunda plaza y que la aritmética de la ley D'Hondt haga el resto.
El problema de las audiencias por estrenar
El primer frente es el de los números. Una cadena recién nacida no compite en igualdad de condiciones contra un formato consolidado y con años de rodaje. Hay quien advierte de que, cuando se filtren las audiencias, el resultado puede dejar retratado al promotor de la idea:
mala idea si el experimento se mide en espectadores y no en titulares.
La curiosidad juega a favor los primeros días. Dos ministros ya pasaron por el plató, y el Gobierno se mueve allí como
pedro por su casa. Pero ese efecto se agota. Si el producto no gusta, la audiencia se va, y el formato acaba pareciéndose a las tertulias de siempre, con el recurso de la presentadora como último cartucho.
El lunes que viene, ¿quién ve a quién?
La contraprogramación tiene antecedentes. Se recuerda que ya se colocó un formato para frenar a Pablo Motos y que ahora se contraprograma a quien entonces era la alternativa. La duda es si el público que nunca había visto a Abascal se sumará por curiosidad, y si el titular del día siguiente será que arrasa en audiencia.
El escenario que más se repite es el de un Abascal con más escaños, acercándose a los cien. De ahí el nerviosismo que se detecta en redes. La noche del lunes decidirá poco, pero la pelea por el relato ya está en marcha.
La conversación se corta aquí: nadie tiene todavía las cifras de audiencia.