Clases Pasivas: el régimen de pensiones que se cierra a los funcionarios nuevos
¿Qué son las Clases Pasivas y por qué se habla de ellas como un privilegio? Es el régimen de jubilación de los funcionarios públicos que entraron en la Administración antes del 1 de enero de 2011. A partir de esa fecha, quien aprueba una oposición cotiza para la pensión al Régimen General de la Seguridad Social, como cualquier asalariado. El sistema, por tanto, está cerrado a nuevos cotizantes y condenado a desaparecer con el tiempo.
La confusión más repetida es separar dos cosas que van juntas solo para los funcionarios antiguos. MUFACE, ISFAS y MUGEJU —los regímenes especiales de asistencia sanitaria de civiles, militares y judicatura— siguen existiendo y siguen admitiendo gente. Lo que se cerró en 2011 fue únicamente la parte de las pensiones. Un funcionario que aprueba hoy tiene MUFACE para el médico y Seguridad Social para la jubilación.
¿Quién cotiza a Clases Pasivas y quién no?
No es el régimen de todos los funcionarios. Solo alcanza a los de la Administración General del Estado, o a los cedidos por esta a las comunidades autónomas. Los funcionarios municipales, los autonómicos y muchas escalas no pertenecieron jamás a este sistema. Es un matiz que desmonta la idea de un colectivo homogéneo de privilegiados.
El origen tampoco es franquista, como se repite a veces. Las pensiones de empleados públicos vienen de los montepíos del siglo XVIII —el Montepío Militar es de 1761, con Carlos III— y la primera regulación de conjunto fue el Estatuto de Clases Pasivas de 1926, con Primo de Rivera. El texto que se aplica hoy es el Texto Refundido de la Ley de Clases Pasivas de 1987, ya en democracia.
¿Es tan privilegiado como se dice?
Hay quien sostiene que permite jubilarse con pensión íntegra a los 60, cobrar unos 150 euros más que alguien que cotizó lo equivalente en la privada y no revisar nunca la incapacidad permanente. En contra pesa un detalle técnico: las bases de cotización se calculan por el grupo al que se pertenece y no por el sueldo real. Colectivos bien pagados como policías o guardias civiles cotizan por debajo de lo que ganan y acaban con pensiones bajas. Solo el grupo A1 cotiza por encima de la base máxima.
¿Quién paga estas pensiones?
No se financian con cotizaciones propias, sino directamente con los Presupuestos del Estado. Durante décadas las gestionó el Ministerio de Hacienda; desde 2020 la gestión pasó a la Seguridad Social, aunque sigue siendo un régimen distinto. Y el habilitado de Clases Pasivas era el gestor que tramitaba y pagaba nóminas y pensiones en nombre del perceptor, una figura administrativa que aún sobrevive para los beneficiarios del sistema.
Con este panorama, el régimen debería ser residual en una década. Sigue generando recelo. Y seguirá, porque el relato del privilegio vende más que la letra pequeña de las bases de cotización.