Del bikini a la yihad: el hilo se va de madre
El hilo sobre el bikini en el supermercado se rompe. Lo que empezó como una discusión sobre normas no escritas y decoro se convierte, en cuestión de mensajes, en una trifulca con insultos personales, teorías sobre una conspiración islamista y comparaciones con el burka. La empleada del
Mercadona pasa a ser el centro de los ataques. El vigilante, objeto de burlas. Y las clientas, un pretexto para hablar de todo menos de la norma que no existe.
Qué se ha sabido
Nada nuevo sobre el incidente. No hay fuentes, ni cifras, ni documentos. En este tramo se comparte un vídeo de YouTube que se comenta como si fuera el del altercado, pero no se aporta contexto:
. También se enlaza una noticia de El Mundo de 2015 sobre el niqab en Sarajevo:
El 'niqab' asoma en Sarajevo. El enlace sirve a un participante para sostener que existe una expansión del islamismo en Occidente. No se aporta ninguna prueba de que eso tenga relación con el bikini en el supermercado.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en varios frentes. Por un lado, los que defienden el derecho del
comercio a poner límites: «Si pone límites una charo del Mercadona bien», escribe un forero, que compara la situación con las normas de acceso a las catedrales. En la misma línea, otro sostiene que si se deja entrar a esas clientas, él entrará sin camiseta. Y un tercero afirma que él tampoco dejaría entrar a nadie en bañador en su negocio porque da mala imagen.
Enfrente, los que creen que la empleada se extralimitó. «La cajera es un ORCO INFOLLABLE», llega a escribir un participante, que además la acusa de votar a un
partido político concreto. El insulto se repite en varios mensajes. También hay quien señala la incoherencia de que se impida el paso a unas turistas en bikini mientras se tolera a otras personas en pijama o con otras prendas.
El tono sube hasta la descalificación personal. Varios mensajes cruzan acusaciones de homosexualidad, insultos como «mongolo» o «autista» y referencias sexuales explícitas. La conversación deriva hacia un intercambio de provocaciones entre dos foreros que se acusan mutuamente de todo. No hay argumentos, solo ruido.
Qué cambia respecto a antes
La sospecha de que las clientas buscaban grabarse para redes sociales queda aparcada. Ahora el foco está en la empleada y en el vigilante. El vigilante es objeto de burlas: «El segurata tendría que haber cacheado profusamente a las tres italianas», escribe un participante. También se sugiere que el vídeo parece el inicio de una escena de cine para adultos.
Entra con fuerza el argumento del doble rasero étnico. Varios mensajes sostienen que en el mismo supermercado se permite entrar a personas de otras etnias con pijama y pantuflas, y que nadie les dice nada. «El Mercadona está lleno de gitanas en pijama y pantuflas», afirma un forero, que añade que con la etnia no se atreven. Es una opinión sin datos, pero se repite.
También aparece la comparación con el burka. «Si se hubieran puesto un burka la charo horrenda no abre la boca», escribe un participante. Y otro asegura que no ve diferencia entre la opinión de la empleada y la de los que obligan a las mujeres a ir tapadas hasta los ojos. La discusión sobre el decoro se convierte en un debate sobre el islam y la inmigración.
La teoría conspirativa que se cuela en el hilo
Un participante enlaza la noticia de Sarajevo y sostiene que los jeques están sobornando a políticos occidentales para expandir el islamismo. Menciona las joyas de un expresidente del Gobierno y los 100 millones de un rey emérito, y afirma que son solo la punta del iceberg. No aporta ninguna prueba. La teoría se queda ahí, sin respaldo, pero ocupa varios mensajes.
El gimnasio como nuevo campo de batalla
La conversación salta del supermercado al gimnasio. Un forero pregunta si es normal que las mujeres vayan con tops de bikini y shorts que se marcan. «No es por comodidad», asegura. Otro responde que en el gimnasio todavía se puede entender por el entorno deportivo, pero que ver a mujeres con mallas y escotes por la calle le parece escandaloso. El debate se amplía a la ropa deportiva fuera del gimnasio.
El cierre en falso
El hilo no llega a ninguna conclusión. Los insultos siguen hasta el final. La norma que nadie sabe citar sigue sin aparecer. Y el debate sobre el bikini en el supermercado queda enterrado bajo una capa de teorías conspirativas, descalificaciones y comparaciones con el burka.