De «que se mueran los viejos» a mártir: el giro podemita
En 2016, tras el batacazo electoral de Podemos y la victoria del PP, una tuitera afín al partido sentenció: «Lo único positivo es que dentro de 4 años, el 80% de los votantes del PP, habrán muerto de viejos». Diez años después, en 2026, la muerte de una mujer de 87 años, Mari Carmen, arranca de Irene Montero un «No es una muerte, es un asesinato». La hemeroteca no perdona.
El tuit de 2016 que la hemeroteca resucita
La frase, atribuida a una cuenta afín a Podemos, circula ahora como prueba de un doble rasero. En 2016, el partido acababa de cosechar un resultado electoral decepcionante y el PP volvía a ganar. La reacción en redes no fue autocrítica, sino un cálculo demográfico macabro: los votantes populares, decían, son mayores y el tiempo hará el trabajo. La hemeroteca, esa máquina de hacer justicia poética, ha devuelto la cita con intereses.
El contraste no es solo de tono. Es de marco moral. Lo que en 2016 se lanzaba como boutade contra un bloque político, en 2026 se convierte en acusación de asesinato cuando la fallecida es una anciana. La misma formación que despreciaba al votante mayor ahora lo eleva a mártir. El giro no es ideológico: es táctico.
¿Qué pasó con Mari Carmen y por qué Montero habla de asesinato?
Mari Carmen tenía 87 años. Su muerte, según el mensaje de Irene Montero, no fue natural: «No es una muerte, es un asesinato». La líder de Podemos no aporta en ese tuit más contexto, pero el término «asesinato» apunta a una muerte violenta o a una negligencia grave. La hemeroteca de 2016, sin embargo, muestra que la formación no siempre tuvo esa sensibilidad con los mayores.
El caso ha reavivado el debate sobre la vivienda y los desahucios, aunque los detalles concretos del suceso no se desarrollan en el material disponible. Lo que sí queda claro es el uso político: una muerte individual se convierte en símbolo. Y el símbolo, a su vez, se usa para señalar a un adversario. La pregunta incómoda es si el dolor de una familia se ha convertido en munición partidista.
El cálculo demográfico que se vuelve contra quien lo hizo
El tuit de 2016 no era una opinión aislada. Reflejaba una corriente de fondo: la idea de que el electorado del PP es residual, mayor y con fecha de caducidad. «Descenso de participación. Subidón del PP. Conclusión: HAY QUE MATAR A LOS VIEJOS», escribía otro usuario en la misma línea. La ironía, negra, se ha vuelto en contra: diez años después, los viejos siguen votando y Podemos sigue buscando relato.
La demografía no ha hecho el trabajo sucio que algunos esperaban. El PP ha seguido ganando elecciones y Podemos ha pasado de ser la esperanza del cambio a un partido en reconstrucción permanente. Mientras tanto, la hemeroteca acumula tuits que envejecen mal. Es el precio de la política en redes: todo queda, todo se rescata.
La mártir y el relato que no cuadra
La figura de Mari Carmen como «mártir» encaja en un relato más amplio: el de la vivienda como derecho y los desahucios como violencia institucional. Es un marco que Podemos ha usado durante años. El problema es que ese mismo marco choca con la frase de 2016, cuando los mayores eran un estorbo electoral, no una víctima a reivindicar.
El doble rasero no es exclusivo de esta formación, pero en su caso es especialmente llamativo porque ha hecho de la coherencia moral su bandera. La hemeroteca no juzga intenciones: solo compara textos. Y el texto de 2016 y el de 2026 no pueden leerse seguidos sin que salte algo.
¿Cambiará algo? Probablemente no. Podemos seguirá invocando mártires y sus críticos seguirán rescatando tuits. La hemeroteca, mientras tanto, sigue acumulando material. Y los viejos, esos que supuestamente iban a desaparecer, siguen votando.