El hilo se parte entre los que ven censura y los que ven un chiste
La conversación sobre el veto a Abascal en TVE se ha partido en dos. A un lado, los que leen la petición del humorista como un ataque a la
libertad de expresión y responden con el argumento del doble rasero. Al otro, los que la rebajan a una broma sin más recorrido. Entre medias, un vídeo de YouTube que se comparte y un tuit que se comenta, y una discusión que se va por las ramas de la
Guerra Civil y de los nombres propios de la izquierda.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay comunicados ni resoluciones. Lo que circula son mensajes. Un participante enlaza un vídeo de YouTube (
) que se comenta sin que quede claro si es el origen de la polémica o una respuesta. También se pega un tuit (
) que se usa para reforzar la acusación de
censura. No hay fechas nuevas: todo ocurre el **6 de noviembre de 2026**. Alguien menciona que el humorista es guionista de los especiales de fin de año de José Mota y otro recuerda que el primer debate electoral en España se celebró en el programa La clave, con Santiago Carrillo y Manuel Fraga entre los participantes. Son los únicos datos concretos que aparecen.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que consideran que pedir el veto es una censura y los que creen que es un chiste sin consecuencias. Los primeros sostienen que la izquierda es la que censura y que lo hace de forma sistemática. «No hay mayor puto nazi que el que practica la censura a todo el que no piensa como él», escribe un participante. Otro añade: «Los de siempre censurando la libertad de expresión». Y un tercero recuerda que ya se impidió hablar a Aznar o a Rosa Díez en universidades públicas, y atribuye esas acciones a Errejón o Pablo Iglesias. La conclusión que saca: «Para alguien de izquierdas, cualquiera un milímetro a la derecha de Pedro Sánchez debe ser censurado».
Enfrente, los que minimizan el asunto. «Entiendo que, siendo humorista, esto es un chiste», dice uno. «Si que es humor, si», apostilla otro. Y un tercero lanza una pregunta que descoloca: «¿Tan mal creéis que tenéis estas elecciones? Hace unos días, todo cristo aquí quejándose de que fuera a la Revuelta... y ahora da la impresión de que queréis que vaya». La ironía no se le escapa a nadie.
Hay quien va más allá y acusa al humorista de ser él el nazi por pedir la censura: «Otro que no se ha dado cuenta que el Nazi es él por decir eso». Y quien responde con el argumento de la coherencia: «Es lo mismo que Rufián llamando hijos de puta a los votantes de la derecha. No hay que hacerles caso y dejarles cocerse en su propia bilis».
El debate también se enreda en si Vox es nazi o no. Un participante sostiene que no: «Vox no es nazi, lamentablemente». Otro responde con una retahíla de acusaciones contra Vox que no se reproducen. Y un tercero sentencia: «Nazi es una persona que desea quitar el derecho a la presunción de inocencia a la mitad de la población de España solo por una cuestión de género. Y esa persona es vicepresidenta del gobierno». La discusión deriva hacia el terreno de siempre: quién es realmente el nazi, quién el fascista, quién el censurador.
Qué cambia respecto a antes
El foco ya no está en si Abascal debe ir o no a La Revuelta. Ahora se discute si el humorista es un censor, si Vox es nazi, si la izquierda es totalitaria y si las elecciones están tan mal como para que algunos quieran que Abascal vaya al programa. La predicción que hace un participante es que Broncano «la va a cagar» y que el PSOE «no se diferencia en nada de la izquierda más radical». Nadie rectifica. Nadie cambia de tono. El hilo sigue partido.