El hilo se enciende: del «ya ha ganado» al «votaré tapándome la nariz»
La conversación arranca con una corrección: «Que yo sepa, no ganó las anteriores
elecciones». La respuesta no se hace esperar: «Pues peor me lo pones. Por aún así consiguió gorbernar». En dos mensajes, el hilo pasa de discutir si Sánchez ganó a discutir por qué gobierna. Y de ahí a la pregunta que sobrevuela toda la página: ¿cómo se moviliza un electorado que odia a su propio candidato?
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas. Los enlaces que se pegan son los mismos de antes: el vídeo de YouTube (
) y la entrevista de El Mundo, que se comentan de pasada. La fecha que se maneja sigue siendo la del **23 de octubre de 2026**. Lo que sí aparece es un cálculo que circula: que el PSOE perdió con claridad en **Castilla y León, Aragón, Extremadura y Andalucía**, y que desde entonces «todo ha empeorado para la pesoe». Un forero pregunta por las encuestas y otro responde que «lo importante son las tendencias. Queda mucho».
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos frentes. En el primero, la discusión es sobre el votante de izquierdas. Un participante sostiene que «la gente de izquierdas de mi entorno está muy politizada y ha comprado el discurso de que el PSOE apesta pero la alternativa es el fascismo, y su discurso es que votaran tapándose la nariz». Frente a eso, otro responde que «cada vez mas gente de derechas están comprando el discurso de que la democracia no les representa y no van a votar». La conclusión que se extrae es que la partida se juega en la abstención, no en el converso.
El segundo frente es la campaña de imagen. Se repite que Sánchez «arrastra mucho» y que «ahora irá con Jordi wild y pillará todo el voto de la gente joven». La contrarréplica es inmediata: «por eso estaba todos los días de campaña por esas regiones cuando las elecciones autonómicas, y los candidatos encantados y pidiendole que se quedara más». La ironía sube de tono cuando se describe al presidente como «míster anorexia 2026, 2025, 2024....» y se asegura que «es imposible que la pesoe gane las elecciones. Podrá pucherazoarlas, como mucho, pero eso no es ganar, es hacer trampas otra vez».
Aquí salta la bronca de verdad. Un forero sostiene que «Sánchez ya ha ganado, aunque pierda las elecciones de noviembre. Controla la calle, los sindicatos, los funcionarios, los catalanes, los vascos, y sobretodo el relato, aunque pierda recuperará el poder». Otro responde que «el independentismo está hundido (ellos mismos lo han hecho). Están fritos. Tienen 0 posibilidades». Y un tercero zanja: «Que es un tema de que los votantes españoles son unos ignorantes. Dejad de echar mierda fuera y asumid que españa no está preparada intelectualmente para tener una democracia».
Qué cambia respecto a antes
La conversación deja de preguntarse si Sánchez ganará y pasa a asumir que puede hacerlo, para centrarse en lo que ocurrirá después. El «disfruten lo votado» deja de ser una frase y se convierte en un plan personal —residencia en Paraguay— y en un cálculo sobre la factura que heredará el próximo gobierno. La campaña de imagen se discute con más detalle: se describe un tono a la americana, con la esposa del candidato como protagonista y una insistencia en la simpatía personal que, según un participante, contrasta con la invisibilidad de las parejas de Feijóo y Abascal. Se añade que los comentarios favorables en redes tras la entrevista parecen coordinados, «gente del partido repitiendo un argumentario».
El cálculo de la ruina
El hilo se llena de apuestas sobre lo que viene después de las elecciones, no sobre quién las gana. Un forero sostiene que «cuanto antes reviente el sistema, antes podremos empezar de nuevo. La alternativa que propone el PP es seguir el mismo camino pero más despacio». Otro responde que «el PP es la misma mierda pero con el freno puesto. ¿Que es mejor, darnos la ostia cuanto antes con el PSOE o alargar la agonía con el PP?». Y un tercero zanja: «No sé, mátame o córtame las dos piernas. Hay que elegir. A Pedro hay que echarlo como sea. Los otros ya no sé, serán incluso peores».
La discusión deriva hacia si el modelo es estadounidense o sudamericano, con mención a Cristina Fernández de Kirchner, y hacia si el carisma de Sánchez basta para ganar. Una voz lo resume: «tiene más carisma en el dedo de un pie que Feijóo en todo el cuerpo». Otra matiza que ese carisma viene con una indiferencia peligrosa hacia lo que no le afecta.