Del «genoma ancestral puro» a la reserva en Guipúzcoa: el hilo se desmelena
El hilo se parte en dos. Por un lado, la discusión sobre la vasconización tardía y el mapa genético. Por otro, una guerra abierta sobre quién tiene derecho a estar en ese mapa y qué se hace con el que no. En medio, dos vídeos de YouTube que nadie discute y un enlace de Facebook que aparece dos veces sin comentario. La bronca sube de tono cuando se mezclan
demografía, migración y propuestas de limpieza étnica más o menos veladas.
Qué se ha sabido
Un participante lanza la pregunta que resume el giro del hilo: si lo que se busca es un etnoestado basado en un genoma ancestral puro e idealizado. La respuesta no se hace esperar. Otro interviene con una propuesta de prueba genética para todos los que considera no afines, con la condición de que quien no cumpla haga las maletas. Es una idea que se queda ahí, sin desarrollo, pero que marca el tono de lo que viene.
El mapa se estira y se encoge según quién lo dibuje. Un forero enumera Navarra, Iparralde, Castro Urdiales, Treviño, La Rioja y parte de Aragón. Otro responde con sorna que la única Vasconia que conoce es el equipo de baloncesto. Y un tercero sentencia que la nación vasca de Cochabamba, en Bolivia, es la que hay que buscar. La geografía se convierte en un chiste recurrente.
La demografía entra con fuerza. Un mensaje sostiene que cada vez quedan menos vascos, que tienen uno o ningún hijo, y que los nuevos residentes traen costumbres y religión diferentes. La conclusión, según este participante, es que el mapa genético habrá que actualizarlo más pronto que tarde. La idea de la sustitución planea sobre varias intervenciones, aunque sin datos que la respalden.
La arqueología y la historia antigua también tienen su hueco. Se discute la teoría de la vasconización tardía y se afirma que los aquitanos hablaban una lengua similar al íbero y eran étnicamente más cercanos a los hispanos que a los galos. Se cita a los romanos como fuente: dejaron por escrito que los aquitanos eran iberos, y se argumenta que, aunque eran toscos en etnografía, cuando lo decían era para hacer caso. Otro participante añade que la mano de Irulegui está escrita en una lengua celta, no ibera o vascona. Y se menciona un aviso de un catalán a investigadores vascos sobre inscripciones íbero-vascas en Córcega o Cerdeña, aunque el mensaje queda cortado.
El Vall d'Aran aparece como contraejemplo. Un forero señala que ese valle poco tiene que ver con vascos o catalanes, que históricamente mira al norte y que por eso conserva el occitano. Añade que la toponimia íbera en los Pirineos occidentales catalanes no implica origen vasco, sino que el íbero podría ser una lengua hermana que la romanización y la evangelización se llevaron por delante.
La cosa se calienta cuando se habla de Santander. Un participante acusa a otro de querer quedarse justo a las puertas de la ciudad, después de haber destrozado el puerto para convertir Bilbao en el principal del Cantábrico. Habla de acto criminal y rastrero. El otro responde que él no está cerca de Santander y que el que es una mierda lo es en Pekín y en Pokón. La discusión deriva hacia traiciones familiares y nombres propios que no vienen al caso.
También hay espacio para la ironía sobre la pureza genética. Un mensaje compara a los vascos con los etruscos: ambos conservaron su lengua preindoeuropea hasta que los latinos los asimilaron, y genéticamente eran indistinguibles de sus vecinos. Otro ironiza con que los vascos tienen una genética superior pero no se desarrollaron hasta ayer. Y se cuela un enlace a la Wikipedia sobre el puerto de Santander, sin más comentario.
Dónde está la bronca
El choque principal es entre quienes defienden un espacio vital basado en la pureza genética y quienes lo ven como un constructo teórico sin base. Los primeros hablan de sustitución demográfica, de prueba de ADN y de reservas. Los segundos responden con ironía, con datos históricos o con ejemplos como el del Vall d'Aran. La discusión sobre la vasconización tardía queda en segundo plano, arrinconada por la polémica sobre quién pertenece y quién no.
La rectificación más visible es la de un participante que empieza con un «Calla pancho» y sigue con risas. No hay cambio de postura, sino un endurecimiento del tono. La predicción demográfica se repite en varios mensajes: los nacionalistas no pintarán nada en poco tiempo, ni ellos ni el resto de españoles. Nadie la discute con cifras.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre genética y límites territoriales ahora es una discusión sobre expulsiones y reservas. La teoría de la vasconización tardía se da por plausible, pero se aparca. El asunto nuevo es la propuesta de prueba genética y la comparación con los tratados con los indios americanos. La ironía sobre el equipo de baloncesto se agota y deja paso a un cruce de acusaciones sobre el puerto de Santander y la demografía. El hilo no resuelve nada; solo cambia de tema.