La ciclista muestra 62.000 € en noviembre y la media, 150 €
El hilo llevaba días pidiendo pruebas. Llegan dos: un caso con nombre y una media. Y con las cifras encima de la mesa, la discusión se recoloca otra vez.
Qué se ha sabido
Chapapote1 pega el caso que faltaba: una influencer ciclista que enseña sus ingresos en un vídeo. Los números, según
la noticia de 20minutos que enlaza:
29.000 € en YouTube en 2022, entrada en la plataforma en agosto de ese año y, solo con subir un vídeo,
500 € de salida. Luego la escalada:
8.000 € en septiembre,
56.000 € en octubre,
62.000 € en noviembre. La frase que resume el resto la recoge el propio texto: «en un mes en OnlyFans gano lo mismo que en un año».
Von Riné pone la otra cara. Enlaza a Desirely y suelta:
la media por cuenta son 150 €, y las que pasan de
4.000 € al mes son apenas el 1%.
Millonarias, ya te puedes imaginar, remata. Vuelve además sobre el hilo viejo de burbuja.info dedicado a la modelo media de la plataforma.
Azrael_II le corrige la cuenta por arriba: con
10.000 personas pagando cuota, y eso siendo el 1%, ya te sale millonaria. Jackblack por abajo:
20.000 suscripciones de 5 dólares son 100.000. Añade que con
2.000 que suelten 20 al mes sigues siendo privilegiado.
HaCHa dice que aquí nadie tiene idea y coloca su tesis: el negocio no son los suscriptores, es lo que cada cliente se gasta en audiovisuales a medida. Cuenta el caso de una chica que vivía de la plataforma con
apenas doscientos suscriptores y que le tenía grabando escenas por encargo.
Cierra el paquete un enlace de Chitauri a
la definición de autotelismo, frente a la teleología: gente que hace algo porque le gusta, no porque persiga un fin.
La media de 150 € frente al millón de la famosa
Aquí está el nudo. Un bloque cree que los números ya cierran:
10.000 cuotas no son nada en un mundo con miles de millones de personas conectadas. Hay quien recuerda que los chavales de 16 a 30 se criaron pagando suscripciones de videojuegos, y que soltar dinero por seguir a alguien no les resulta raro. Y hay quien añade que nadie confiesa pagar, pero el gasto existe igual.
El otro bloque se aferra a los 150 € de media. Si la típica saca eso, la historia de la millonaria es la excepción, no la norma. Klaus María separa los dos negocios: el porno vende una grabación igual para todos;
la plataforma vende acceso, trato, que te respondan. Por eso encajan las agencias y los chats externalizados, dice: contratas captación y gestión de clientes, no producción audiovisual.
INE aprieta por el lado material: «¿Y materialmente cómo hablan con miles de tíos a la vez?». Basta de amerindios añade que las microdonaciones se rastrean y que en España Hacienda las ve rápido, así que por ahí no se blanquea.
Dónde está la bronca
Dos frentes viejos siguen abiertos y se mezclan con los nuevos.
El del blanqueo recibe munición y también freno. Bimb0 lo dice sin adornos: un millón de bots son un millón de cuentas bancarias, y montarlo a pequeña escala parece poco eficaz. Covaleda responde que se hace todo el tiempo con otro tipo de gente: cuentas, cobros, administradores de empresas. grimorio pregunta a su vez cómo se paga al contratista y con qué dinero. Apotheosika, por su parte, afirma sin más que la plataforma la compró hace años un capo de la mafia ruso-ucraniana en Londres para mover dinero del narco y de la prostitución. Es una acusación que circula en el hilo y que nadie respalda con nada.
El frente del comprador también se parte. _Random_ arremete contra la tesis de la farsa: sostiene que hay millones de hombres dispuestos a pagar por una relación de fetiche y pseudodominio, y que eso pesa más que cualquier conspiración. Le responde que el porno ha existido siempre, también en Roma, y que en eso no hacen falta tramas. Enfrente, la desconfianza de siempre: que no hay filtraciones, que no hay rastro.
Una esquina del hilo se va por donde no debería. Varios mensajes derivan hacia supuestos complots de comunidades enteras, sin ninguna prueba, y uno lleva la sospecha al terreno personal y familiar de la protagonista de la noticia. Esos mensajes no aportan al cálculo y el resto de foreros los deja pasar.
Qué cambia respecto a antes
Que por primera vez hay una cifra con nombre y apellidos, y no un pantallazo suelto. Y que la media de 150 € entra como contraargumento oficial del bando escéptico.
También aparece un tercer camino, ni farsa ni negocio redondo: el
teletrabajo de la prostitución, trato personalizado por encima del vídeo. Y una anécdota que apunta en la misma dirección: burbujo de henares cuenta que una conocida le pidió ser su primer suscriptor y que ahí acabó la relación.
Lo que no cambia: la pregunta de fondo. Si la media es tan baja y las millonarias tan pocas, falta explicar de dónde salen las historias de un mes y 62.000 €.